La situación es particularmente grave en zonas rurales e indígenas, donde la impunidad de los agresores agudiza el fenómeno
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
El 11 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Niña, una fecha impulsada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2011 para reconocer los derechos de las niñas y los desafíos específicos que enfrentan en todo el mundo. En Chiapas, esta jornada cobra una relevancia alarmante, dado que las cifras sobre desapariciones, violencia y embarazos infantiles reflejan la situación de vulnerabilidad en la que viven muchas menores de edad, especialmente en comunidades indígenas y rurales.
De acuerdo con un informe elaborado por la Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas (REDIAS), a través de datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), en los primeros seis meses de 2024 se registraron 632 desapariciones de personas en la entidad, de las cuales 217 correspondieron a niñas, niños y adolescentes, lo que representa el 34 por ciento del total. De estas desapariciones, siete de cada 10 correspondieron a niñas y adolescentes mujeres, especialmente entre los 12 y los 17 años, un rango de edad particularmente vulnerable.
La violencia que enfrenta esta población no se limita a las desapariciones. En 2022, Chiapas se destacó como el estado con el mayor número de embarazos de niñas y adolescentes en todo el país, con 10 mil 929 casos reportados. La fecundidad forzada en menores de entre 10 y 14 años, un fenómeno directamente relacionado con la violencia sexual, sigue en aumento en la entidad, en contraste con la tendencia nacional a la baja desde 2010. Municipios como Ocosingo, Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Las Margaritas y Comitán son los que reportan más casos.
REDIAS señala que en los embarazos de niñas menores de 15 años, los padres pueden tener edades que oscilan entre los 12 y los 54 años, lo que evidencia una profunda desigualdad de poder y abuso. Estos embarazos, casi siempre resultado de violencia sexual, han llevado a que la organización se refiera a esta situación como “fecundidad forzada”, un término que resalta la imposición y falta de consentimiento en las relaciones que resultan en embarazo infantil.
FEMINICIDIOS Y DESPLAZAMIENTOS FORZADOS
Otra forma extrema de violencia que afecta a las niñas en Chiapas es el feminicidio. Según el director de la organización Melel Xojobal, Ricardo Alejandro Bautista Salas, entre 2012 y 2024, al menos 15 niñas fueron víctimas de feminicidio en el municipio de San Cristóbal de Las Casas, una cifra alarmante que refleja la gravedad del problema en la región. En lo que va del año 2024, ya se han registrado siete asesinatos de niñas con arma de fuego, lo que pone de relieve la escalada de violencia en la entidad.
El desplazamiento forzado es otro fenómeno que agrava la situación de vulnerabilidad de las niñas en Chiapas. Bautista Salas destacó que en municipios como Pantelhó, muchas familias se ven obligadas a desplazarse debido a la falta de seguridad. En este proceso, las principales víctimas son mujeres y niñas, quienes, además de enfrentar la inseguridad, quedan expuestas a nuevas formas de violencia en los lugares a los que se trasladan. “Hemos observado un aumento en el número de niñas que se trasladan a San Cristóbal de Las Casas en busca de un refugio más seguro, pero la violencia y la falta de oportunidades persisten”, afirmó Bautista Salas.
En el contexto de la conmemoración del Día Internacional de la Niña, el pasado 5 de octubre cientos de mujeres, adolescentes y niñas, junto con organizaciones y activistas, se manifestaron en San Cristóbal de Las Casas para exigir al nuevo Gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum, el fin de la violencia y la desigualdad que afecta a las niñas y adolescentes en Chiapas. Magdalena Magaña, una adolescente tsotsil de 14 años, señaló que “caminamos para compartir nuestras preocupaciones como niñas y adolescentes, por la violencia escolar, las violaciones a nuestros derechos, la desigualdad y el maltrato doméstico que nos obligan a casarnos a una temprana edad, impidiéndonos cumplir nuestros sueños y ejercer nuestros derechos”.
Durante la manifestación, las participantes entonaron una versión adaptada de la popular canción “Arroz con leche”, que en lugar de perpetuar estereotipos tradicionales sobre el rol de las mujeres, alentaba a las niñas a soñar, luchar y ser libres: “Arroz con leche, yo quiero encontrar a una compañera que quiera soñar, que crea en sí misma y salga a luchar por conquistar sus sueños de libertad”.
La manifestación culminó en el parque principal de San Cristóbal, donde se llevaron a cabo actividades culturales y artísticas que reflejaban el pensamiento juvenil y el compromiso de las niñas con la transformación de su entorno. Las niñas y adolescentes también denunciaron la falta de respuesta de las autoridades ante la creciente ola de violencia y desigualdad en el estado.
El caso de Chiapas es un reflejo de los desafíos que enfrentan muchas niñas en México y el mundo. Según datos de organizaciones internacionales, las niñas son víctimas de delitos en una proporción mucho mayor que los niños. En Chiapas, la desnutrición es la tercera causa de muerte entre niñas de cinco a 11 años, mientras que el suicidio es la segunda causa de muerte entre adolescentes mujeres. Además, más de 65 mil adolescentes de entre 12 y 14 años están casadas o viven en pareja, y cada mes se reportan 250 nuevos embarazos en niñas de ese mismo rango de edad.
Otro problema grave es el de las desapariciones. Desde 2020, se han registrado alrededor de dos mildesapariciones de niñas y adolescentes en Chiapas, siendo las menores de entre 12 y 17 años las más afectadas. La situación es particularmente grave en zonas rurales e indígenas, donde la falta de presencia del Estado y la impunidad de los agresores agravan la vulnerabilidad de las niñas.
Finalmente, las cifras de feminicidio reflejan una profunda crisis de violencia de género en la región. De las 15 niñas asesinadas entre 2012 y 2024 en San Cristóbal de Las Casas, muchas fueron víctimas de ataques con armas de fuego, un fenómeno que se ha incrementado en el contexto del crimen organizado y los conflictos armados que afectan a la región.
Ante este panorama desolador, organizaciones como Melel Xojobal y REDIAS han hecho un llamado urgente al Estado mexicano para que asuma su responsabilidad en la protección de las niñas y adolescentes. Según Ricardo Alejandro Bautista Salas, “el Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad de las niñas en todo momento, y debe actuar de manera inmediata para frenar la violencia y desigualdad que las afecta”.
El Día Internacional de la Niña es una fecha clave para dar voz a las niñas y adolescentes, pero también para recordar que la lucha por sus derechos no puede limitarse a un solo día. En Chiapas, donde la violencia, la pobreza y la desigualdad siguen marcando la vida de miles de niñas, es imperativo que las autoridades y la sociedad en su conjunto tomen medidas urgentes para protegerlas y garantizarles un futuro libre de violencia y discriminación.



















































