Manuel Velázquez
Producir pintura, escultura, fotografía, performance, instalación o cualquier otra manifestación de las artes visuales implica para el autor una serie de gastos que no son menores, a los que hay que sumar los relacionados con difundir, exhibir, promover, distribuir. La producción artística implica inversión de recursos materiales, técnicos, tecnológicos, económicos, intelectuales, además de recursos humanos, gestiones, estrategias, relaciones públicas y un largo etcétera. Un artista hoy requiere conocimientos sobre arte (es decir, conocer de técnicas, materiales, soportes; procesos propios de su oficio). Pero además requiere conocer sobre relaciones públicas, gestión de recursos, publicidad, estrategias de marketing, oratoria, elaboración y realización de proyectos, obtención de patrocinios, formación de públicos. El sistema artístico es un espacio altamente competitivo, con normas muy establecidas de relaciones e intercambio de valores, donde el artista debe aprender a moverse, sin perder de vista su producción y valores.
La gran mayoría de los egresados de arte abandonan su carrera en el primer año de vida profesional, los que resisten pueden mantenerse cinco años más, quien logra pasar ese periodo quiere decir que encontró un nicho de mercado y una oportunidad para hacerse de una carrera profesional en el mundo del arte local, regional, nacional o internacional. Esto demuestra que para sobrevivir en la etapa de desarrollo profesional se requiere de estrategias para hacerse de recursos económicos.
Omar Gasca señala que “En países como el nuestro la diferencia entre el centro y la periferia suele ser extrema, de modo que producir, distribuir y vender obra todavía se complica más en la provincia, a menos que pensemos en capitales económicamente fuertes como Guadalajara o Monterrey, o con una importante oferta turística como Oaxaca, o en San Miguel Allende, Guanajuato, o Los Cabos, B.C.S, y algún otro lugar. Quedarse donde no hay mercado para el arte y pretender vivir de él allí, equivale a insertarse en espacios como la educación artística o la gestión cultural y combinar esas actividades con la producción, o bien hacerse de estrategias para producir en un lugar y vender en otro”.
También se puede tener un agente… se extiende Gasca: “representante, dealer, marchand o como quiera llamársele, que con dossier en mano y alguna obra física de pequeño formato se mueva aquí y allá, vendiendo por comisión, además de meterse a un circuito de subastas y participar en exposiciones individuales y colectivas dentro, pero sobre todo fuera, del lugar de residencia.” Y agrega: “Por supuesto, están las redes sociales como plataforma de promoción y todo aquello que nos ofrece la transterritorialidad en el sentido de la ubicuidad múltiple e inmediata”.
Lo fundamental es entender que la vida profesional estáligada al mercado, por lo que ayuda hacerse de información, estrategias y relaciones que contribuyan a crear las condiciones de venta de la obra, entendiendo los circuitos de producción, distribución y consumos; los contextos y sus respectivas circunstancias económicas, sociales y culturales, todo esto desde la formulación de objetivos claros, alcanzables, medibles y con un plazo determinado.
La charla impartida por Omar Gasca y quien esto escribe: La pintura en el arte contemporáneo: producción, distribución y consumos en el contexto de la exposición 50 años en la práctica de la visualidad plástica, propone abordar estos temas, con ejemplos de casos y señalando algunas estrategias útiles para la solución de problemas vinculados con la producción, distribución y consumos de la pintura y en general de las artes visuales. Si estás interesado te esperamos el 17 de octubre a las 18:30 h en la Galería AP de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana, en Belisario Domínguez 25, en Xalapa, Veracruz. Es gratuita.



















































