Propuesta oficial generó controversia por su falta de protección. Ambientalistas pidieron prohibir el uso de organismos modificados
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La reciente iniciativa de reforma para la protección del maíz nativo, promovida por Gobierno federal, ha sido calificada como insuficiente por organizaciones ambientalistas. Otros Mundos A.C., con sede en San Cristóbal de Las Casas, respaldó el pronunciamiento de la campaña Sin Maíz No Hay País, bajo el argumento que la propuesta deja vacíos que podrían poner en riesgo la biodiversidad y la soberanía alimentaria.
El principal señalamiento radica en que la reforma solo prohíbe la siembra de maíz transgénico, pero no aborda nuevas técnicas de modificación genética. La introducción de tecnologías como la edición genética podría representar una amenaza similar a la de los transgénicos tradicionales, sin que existan regulaciones claras al respecto. Para los activistas, esto abre la puerta a un modelo de producción que podría desplazar variedades nativas.
Además, cuestionaron la falta de coherencia en la iniciativa, que contradice decretos previos sobre la protección del maíz nativo. La legislación en discusión, enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum a la Cámara de Diputados, define lo que es un transgénico en su artículo transitorio, a pesar de que ya existe la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados. Esta duplicidad normativa podría generar confusión y afectar el marco legal vigente.
El debate no solo gira en torno a la siembra, sino también al consumo humano. Ambientalistas y especialistas en soberanía alimentaria han advertido que no hay estudios concluyentes sobre los efectos del maíz modificado en la salud. Para ellos, la reforma debería incluir la prohibición de su consumo en México, donde el maíz es un pilar fundamental de la dieta.
Las organizaciones exigieron una discusión más amplia para fortalecer la iniciativa y garantizar que se proteja el maíz nativo. Argumentaron que el maíz no es solo un cultivo, sino un símbolo cultural y un derecho de los pueblos originarios. Sin una prohibición clara de todas las formas de modificación genética, advirtieron que la reforma podría ser más un retroceso que un avance.











































