No todo fue inventado por los hombres
Sheila X. Gutiérrez Zenteno
Nunca he creído que por ser mujer deba tener tratos especiales, de creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres, y no soy inferior a ninguno de ellos. Marie Curie.
Comencé a escribir esta columna pensando en dos sencillas preguntas: ¿A qué científica admiras? ¿A cuántas científicas conoces?
Debo ser honesta y decir que el primer nombre que vino a mí memoria fue el de Marie Curie. Creo que fue la única mujer científica de la que me hablaron en las clases de ciencias naturales en la secundaria y la preparatoria, sin embargo, recuerdo que su presentación como científica venía acompañada de la siguiente frase “esposa de Pierre Curie”, como si lo que Marie logró profesionalmente no fuese suficiente para presentar sus logros como científica. Marie Curie ganó dos premios nobel derivado de su investigación doctoral, ella estudiaba los rayos de becquerel, lo que la llevó a descubrir un nuevo metal, al que llamó Polonio y posteriormente, el Radio. Murió como consecuencia de sus propios descubrimientos; expuesta a la radiación, enfermó.
Julieta Fierro es la siguiente científica en mi lista. Conocí a Julieta gracias a sus videos de divulgación científica que comenzó a publicar en YouTube. Llamó mi atención por el hecho de ser mujer, y por acercar a la población en general la ciencia. La labor de Julieta es fascinante, no solo porque trabaja con uno de los elementos que más ensoñación produce entre las personas: el universo; como investigadora, realizó estudios sobre la composición química de la materia interestelar. Ha desempeñado una labor destacada como divulgadora de la ciencia, por lo que más niñas se han interesado en ella.
Me esfuerzo por pensar en alguien más ¡Oh sí! La mujer que cuidaba chimpancés, hago un esfuerzo por recordar su nombre: ¡Jane Goodall! Ella es considerada la pionera en el estudio de los chimpancés salvajes en Tanzania. Su trabajo ha sido fundamental para comprender la relación entre los chimpancés y los seres humanos. Fue ella la responsable de descubrir que los chimpancés podían fabricar y usar herramientas, desestimando así la teoría del homo faber (el humano como único creador de herramientas), descubrió también la capacidad organizativa de los chimpancés al observarlos cazar primates más pequeños para alimentarse de ellos. Fue la primera en nombrar (y no colocar números) a los chimpancés que estudiaba. A sus 90 años continúa activa.
La labor de Goodal me llevó a recordar a la protagonista de la historia de Gorilas en la niebla. Eran contemporáneas. Científica conservacionista, la historia de Dian Fossey es digna de ser conocida. Estudiosa y protectora de los gorilas de montañas en Ruanda y el Congo dedicó su vida a conocerlos, observarlos, aprender de ellos y cuidarlos. El recuerdo de su nombre viene a mi memoria acompañado del de su asesinato en el año 1985 en su campamento. Al igual que cientos de mujeres, Fossey nunca recibió justicia, jamás se detuvo a su asesino.
Pienso de golpe en la doctora mexicana que logró erradicar el Virus del Papiloma Humano (VPH) al 100por ciento en las 29 pacientes que formaban parte del estudio que realizaba. ¿Su nombre? Eva Ramón Gallegos, investigadora del Instituto Politécnico Nacional, es la responsable de este logro que cambiará la vida de miles de mujeres. Supe de ella porque su logro se difundió ampliamente en las noticias.
Me percato de lo corta que es mi lista. ¿Acaso no existen más mujeres científicas? ¿Dónde están? ¿Por qué no conozco sus trabajos e historias de vida? ¿Es todo lo que conozco de mujeres científicas?
¿Las inventoras también son científicas? ¡Por supuesto! Entonces a mi lista de mujeres científicas se agrega el nombre de Hedy Lammar. Para muchos es conocida como una de las mujeres más hermosas en el cine, pero a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, inventó, desarrolló y patentó un sistema de guía por radio para torpedos aliados que utilizaba el espectro ensanchado, la tecnología de salto de frecuencia sentó las bases de la seguridad en dispositivos Wifi, Bluetooth, GPS (indispensables para los coches autónomos), teléfonos móviles y tecnología militar.
¿Inventos creados por mujeres? ¡Muchos! La jeringa fue invención de Letitia M. Geer; el limpiaparabrisas, es un logro de Mary Anderson. Las cámaras de seguridad fueron inventadas por una mujer afroamericana, Marie Van Brittan. ¿Las luces intermitentes y la luz de frenos? Qué cree, fueron invención de Florence Annie Bridgwood, infortunadamente no las patentó y las empresas automotrices se las apropiaron.
¿Hay más mujeres inventoras? Por supuesto.
Tabitha Babbitt inventó la sierra circular, Martha Coston inventó las bengalas luminosas marítimas, María E. Beasley creó la balsa salvavidas, Sarah Mather es la responsable de la existencia del telescopio submarino (la idea original proponía usarlo para inspeccionar las profundidades del mar); María Pereira es la creadora de un pegamento para cerrar las heridas abiertas sin dañar los tejidos; Gertrude Belle Elion desarrolló el aciclovir, un potente inhibidor de los virus del herpes con una toxicidad considerablemente baja ,diseñó también medicamentos contra la leucemia, el SIDA y la malaria,Ada Lovelace hizo el primer algoritmo informático, Bertha Benz inventó las pastillas de freno, la química Stephanie Kwolek es la pionera en el ámbito de los materiales poliméricos y responsable de haber creado el Kevlar®, usado en chalecos antibalas y la industria aeroespacial; Patricia Bilings descubrió el material ignífugo GeoBond para sustituir el uso de asbesto, Yvonne Brill desarrolló la propulsión satelital.
Sin embargo, ha sido el trabajo de recuperación histórica hecho por otras mujeres el que ha permitido conocer muchos de estos logros. Algunos de esos inventos no fueron patentados por sus creadoras y aparecen nombres masculinos. A esto se le denomina Efecto Matilda, este consiste en borrar los logros de las mujeres de los grandes descubrimientos científicos, atribuyéndole además los descubrimientos, avances, propuestas y teorías a algún hombre. Suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos y en la investigación es consecuencia del androcentrismo en nuestro sistema.
El efecto Matilda debe su nombre a Matilda Joslyn Gage, mujer sufragista y defensora de los derechos de las mujeres fue la responsable de exponer públicamente esta práctica en su ensayo Woman as an inventor de 1883. Es Margaret W. Rossiter quien en 1993 reconoce la aportación de Matilda a la visibilización de las mujeres científicas.
DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER Y LA NIÑA EN LA CIENCIA
Debido a la poca difusión que tienen los logros de las mujeres en el ámbito científico y tecnológico, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia en diciembre de 2015. ¿Por qué llegar a esto? Porque como podemos ver, el trabajo de las mujeres dedicadas a la ciencia no se socializa. Con esto se busca eliminar la discriminación que las mujeres enfrentan como científicas, además de la difusión de sus trabajos.
Es importante también dedicar un día a las científicas y tecnólogas para revisar la educación a la que han tenido acceso, si las oportunidades de capacitación se producen en igualdad de circunstancias respecto a los varones dedicados a la ciencia y si es necesario desarrollar nuevos modelos educativos en los que se establezcan políticas, planes de estudio y el reconocimiento de logros de las mujeres dedicadas a la ciencia y la tecnología.
¿Es necesario? Por supuesto. Por ejemplo, a mis estudiantes les pido que revisen sus antologías o las lecturas que realizan en las materias que cursan, les solicito que revisen si estas incluyen trabajos realizados por mujeres; una o dos asignaturas utilizan una o dos lecturas de investigaciones realizadas por mujeres, el resto es solo literatura escrita por hombres. ¿Cómo podemos conocer las aportaciones científicas de las mujeres si en los espacios donde deben difundirse no lo hacemos?
Pensar a las niñas y las mujeres en la ciencia, nos permite visibilizar sus aportaciones en los ámbitos científicos y tecnológicos, ya sea en la observación de fenómenos naturales o de carácter social.
MUJERES CIENTÍFICAS… DISCRIMINADAS
Podemos reconocer como inventores fácilmente a Leonardo Da Vinci o a Thomas Alva Edison, incluso a Nikola Tesla. La mayor parte de nosotras y nosotros sabemos quiénes fueron Benjamín Franklin, Isaac Newton, los hermanos Lumiere, Alan Turing, Gutenberg, Louis Pasteur, Graham Bell o Albert Einstein, Robert Oppenheimer se volvió aún más famoso gracias al director Christopher Nolan ¿Y las mujeres?
Desde 1901, la Fundación Nobel ha premiado a 581 hombres y 18 mujeres, la que mayor reconocimiento ha obtenido por ello ha sido Marie Curie. En física han sido premiados 205 hombres y 2 mujeres. En medicina han premiado a 202 hombres y 12 mujeres. En química a 174 hombres y cuatro mujeres. Comunidades de mujeres científicas cuestionan las razones por las que las mujeres no gozan del mismo reconocimiento que los hombres en estos campos. Y no es que no existan mujeres haciendo ciencia, es solo que sus trabajos parecen no considerarse relevantes.
¿En realidad no lo son? Lise Metiner descubrió la fisión nuclear; Chien-Shiung Wu refutó la ley de conservación de la paridad; Esther Lederberg aportó con sus investigaciones a la genética microbiana; Dottie Thomas desarrolló la técnica para el trasplante de médula ósea; Patricia Bath inventó la cirugía láser para las cataratas. La lista de mujeres cuyas aportaciones científicas impactaron al mundo es larga,pero el Nobel las ignoró. La discriminación es la única respuesta. Si las mujeres son quienes más estudios de doctorado realizan ¿por qué ocupan solo el 20 por ciento de los puestos de liderazgo? Pienso en mis compañeras en la universidad que se dedican a la investigación, ¿acaso sus trabajos son difundidos buscando un alto impacto? No.
Ha llegado el momento de celebrar todas las cosas, aportaciones, descubrimientos hechos por mujeres. Empezar por socializar sus trabajos en las aulas es importante, porque hay mujeres realizando investigación, tanto en las ciencias naturales y exactas como en las ciencias sociales; sí, porque las científicas sociales también existen.
Las redes sociales permiten a las mujeres defensoras de nuestros derechos difundir y recuperar el legado de aquellas que han aportado a mejorar el mundo desde cualquiera de los ámbitos científicos en los que se desarrollan. Y las niñas y adolescentes merecen saber de ellas, solo así, conociendo a todas esas mujeres que han impulsado el avance científico tendrán modelos de representación alejados de los estereotipos que continúan reproduciéndose.
Hablemos de mujeres en la ciencia, que las niñas sepan que también pueden ser inventoras, descubridoras, científicas que mejorarán el mundo, como Dian Fossey lo creía genuinamente.
Cuando te das cuenta del valor de la vida, uno se preocupa menos por discutir sobre el pasado, y se concentra más en la conservación para el futuro. Diane Fossey.




















































