Aunque el número de alcaldesas ha aumentado en el estado, los usos y costumbres relegan su participación real
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
En Chiapas, la paridad de género sigue siendo un desafío. Aunque en 2024 hubo un avance con 24 alcaldesas, este porcentaje sigue siendo bajo: solo el 29.78 por ciento de los municipios tienen presidencias municipales encabezadas por mujeres. A pesar de los esfuerzos institucionales, las mujeres se enfrentan de manera continua a barreras culturales y estructurales que limitan su acceso real al poder político.
En la región de Los Altos, la situación es aún más compleja. Ocho de las alcaldesas y muchas síndicas y regidoras se ven relegadas por los usos y costumbres. En muchos casos, aunque ellas ocupan de forma oficial el cargo, son sus esposos quienes toman las decisiones, manteniendo un sistema patriarcal que impide que las mujeres ejerzan su autoridad de manera plena.
A la discriminación por género se suma el escepticismo hacia las capacidades de las mujeres en la política. Aunque existen leyes que promueven la inclusión, persisten actitudes que las consideran figuras decorativas en los gobiernos. Esta discriminación limita el impacto real de su participación y perpetúa la idea de que las mujeres no deben ocupar los espacios de poder de manera equitativa.
Los datos del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) muestran que, aunque las mujeres lideran algunos municipios, el cambio no ha sido suficiente. Solo 24 de los 126 municipios en Chiapas son gobernados por mujeres. Esta cifra sigue siendo insuficiente, sobre todo si se considera que las leyes han sido claras en cuanto a la paridad de género en la política local.
A nivel estatal, la situación es aún más alarmante. La entidadsigue siendo uno de los pocos estados del país que nunca ha tenido una mujer como gobernadora. La reciente contienda para la Gubernatura dejó en evidencia que, incluso cuando las mujeres se postulan, el poder sigue siendo un terreno masculino, lo que refleja la falta de un verdadero compromiso con la equidad en el liderazgo político.











































