*Tiene como propósito restaurar la navegabilidad, mejorar la calidad del agua y devolver al cauce su equilibrio ecológico
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
En un acto que ha sido calificado como histórico por autoridades y habitantes del estado de Chiapas, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) inició esta semana los trabajos de dragado del río Grijalva en el municipio de Chiapa de Corzo. Esta intervención, largamente esperada por la población, representa mucho más que una obra de infraestructura: es el principio de una reconciliación con el entorno natural, una promesa cumplida hacia las comunidades ribereñas, y una apuesta por la reactivación económica basada en el turismo y la preservación ambiental.
entre la zona conocida como Caguaré y la embarcadera principal, puntos clave del turismo fluvial de Chiapa de Corzo, conocido por su cercanía con el emblemático Cañón del Sumidero. El dragado, además de remover sedimentos acumulados durante años, tiene el propósito de restaurar la navegabilidad del río, mejorar la calidad del agua y devolver al cauce su equilibrio ecológico.
De acuerdo con técnicos de la CFE, el proyecto implica el retiro de miles de metros cúbicos de material lodoso, así como la reconfiguración parcial del cauce para facilitar un mejor flujo de agua, especialmente durante la temporada de lluvias. También se instalarán barreras de contención para evitar el desplazamiento de contaminantes durante la ejecución de las obras.
UN ESFUERZO CONJUNTO: CFE Y EL GOBIERNO ESTATAL
La realización de esta obra es fruto de la coordinación entre la Comisión Federal de Electricidad y el Gobierno del Estado de Chiapas, encabezado por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar. En el arranque del proyecto, el mandatario estatal subrayó la importancia simbólica y práctica de esta intervención, que responde a una demanda histórica de los chiapanecos.
“Es un acto de justicia para una entidad que ha aportado por décadas al desarrollo nacional”, declaró Ramírez Aguilar, haciendo referencia a la contribución energética que Chiapas ha hecho al país a través de sus presas hidroeléctricas, muchas de las cuales se encuentran sobre el mismo río Grijalva.
El gobernador también destacó que el dragado permitirá no solo la recuperación del ecosistema, sino la reactivación del turismo fluvial, el cual se ha visto severamente afectado en los últimos años por el azolvamiento del río y el deterioro de sus márgenes.
TURISMO, MEDIO AMBIENTE Y ECONOMÍA: UN PROYECTO DE TRIPLE IMPACTO
La zona de Chiapa de Corzo es uno de los principales destinos turísticos del estado. El tradicional paseo en lancha por el río Grijalva hasta el Cañón del Sumidero es una experiencia emblemática que atrae a miles de visitantes nacionales e internacionales cada año. Sin embargo, el azolve del río ha dificultado la navegación y disminuido la afluencia turística, afectando directamente a cientos de familias que dependen de esta actividad para subsistir.
Con el dragado, se espera que el número de turistas se recupere de forma paulatina, generando un impacto positivo en sectores como la hotelería, los servicios turísticos, el comercio local y la gastronomía. Además, al mejorar las condiciones hidrológicas del río, se reducirá el riesgo de inundaciones, beneficiando a comunidades vulnerables asentadas en sus márgenes.
Desde una perspectiva ambiental, el proyecto también busca restablecer la flora y fauna acuática del Grijalva, afectada por la contaminación y la sedimentación. Se prevé que, una vez concluido el dragado, se implementen programas de monitoreo ambiental y reforestación de las orillas, en coordinación con organizaciones civiles y expertos en conservación.
DEUDA HISTÓRICA CON CHIAPAS: ENTRE EL SIMBOLISMO Y LA TRANSFORMACIÓN
Para muchos, esta intervención tiene un peso más allá de lo técnico o económico. Representa un reconocimiento tácito del rezago en infraestructura ambiental y social que ha padecido Chiapas, a pesar de ser uno de los principales generadores de energía del país.
El río Grijalva ha sido central en la historia energética de México. En él se ubican importantes complejos hidroeléctricos como Chicoasén, Malpaso y Peñitas, que alimentan la red nacional. Sin embargo, las comunidades que habitan sus márgenes han experimentado escasos beneficios directos, enfrentando en cambio impactos ambientales, desplazamientos forzados y condiciones de marginación.
El inicio del dragado simboliza, entonces, una respuesta a décadas de olvido. Así lo han expresado líderes comunitarios y representantes de cooperativas turísticas que ven en la obra una oportunidad de recomponer la relación entre desarrollo nacional y justicia local.
Aunque el anuncio ha sido recibido con entusiasmo, expertos advierten que la eficacia del proyecto dependerá del seguimiento técnico, la transparencia en la ejecución y la participación comunitaria.
El dragado no es una solución mágica, señalan. Para que sus beneficios sean sostenibles, deben implementarse políticas integrales que incluyan el manejo de residuos, el tratamiento de aguas residuales, la educación ambiental y la protección de las cuencas altas del río.
La ciudadanía, por su parte, ha comenzado a organizarse para dar seguimiento al cumplimiento de los plazos, exigir la rendición de cuentas y evitar que el proyecto sea cooptado con fines políticos o quede inconcluso.
Con el inicio de las labores de dragado en el río Grijalva, Chiapas no solo avanza en el saneamiento de uno de sus principales cuerpos de agua, sino que también experimenta un renacer económico y social impulsado por una estrategia que conjuga desarrollo ambiental, turismo y colaboración intergubernamental.
El dragado consiste en el retiro de sedimentos acumulados en el lecho del río, los cuales, con el paso del tiempo, dificultan el flujo natural del agua. Para ello, se emplean barcazas especializadas que remueven estas partículas, permitiendo que el agua recupere su cauce y pureza. Este procedimiento, aunque técnico, tiene repercusiones muy palpables tanto para el ecosistema como para las comunidades que dependen del río.
BENEFICIOS ECOLÓGICOS: MÁS QUE UNA LIMPIEZA, UNA RESTAURACIÓN
Desde un punto de vista ambiental, el dragado representa una acción clave para restaurar la salud del río Grijalva. Al remover los sedimentos, se mejora la oxigenación del agua, se evita la proliferación de algas nocivas y se protege la fauna acuática que habita en la zona. Además, este proceso reduce los riesgos de inundaciones durante la temporada de lluvias, beneficiando tanto a la flora como a las comunidades ribereñas.
Pero los beneficios del dragado van más allá de la recuperación ecológica. Esta intervención es un respiro para el turismo fluvial, una de las principales fuentes de ingreso para los habitantes de Chiapa de Corzo. Con un cauce más limpio y seguro, las embarcaciones turísticas pueden operar sin contratiempos, ofreciendo recorridos más atractivos a los visitantes y revitalizando una actividad económica que había sido mermada por la sedimentación y la contaminación.
IMPACTO ECONÓMICO DIRECTO EN LA COMUNIDAD
La limpieza del río también ha traído consigo una importante derrama económica para la región. La ejecución de la obra ha requerido de mano de obra local, generando empleo temporal en sectores como la construcción, el transporte y el mantenimiento. Restauranteros y operadores de lanchas reportan ya un aumento en su actividad gracias al flujo constante de turistas que buscan disfrutar del emblemático Cañón del Sumidero desde las aguas del Grijalva.
David Zamora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), subrayó que esta acción no solo representa un beneficio ecológico y turístico, sino también un reconocimiento estratégico a Chiapas por su papel en la generación de energía limpia en el país. “Chiapas genera más del 25 por ciento de la energía limpia del país”, afirmó. La presencia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la región, explicó Zamora, abre nuevas oportunidades para desarrollar infraestructura y vivienda en zonas históricamente rezagadas.
La obra del dragado se inscribe en una serie de acciones impulsadas tras la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a la entidad. Durante su gira, la mandataria reafirmó su compromiso con el sur del país, marcando el inicio de una nueva etapa de colaboración entre gobiernos federal y estatal.
Autoridades locales destacan que esta sinergia busca reducir los rezagos históricos que han afectado a Chiapas, apostando por un desarrollo más equitativo y sostenible. El dragado del Grijalva, afirman, es solo el comienzo de una estrategia más amplia que incluye inversiones en infraestructura, servicios públicos y desarrollo social.
UN RÍO QUE FLUYE, UNA COMUNIDAD QUE PROSPERA
El dragado del río Grijalva es un ejemplo tangible de cómo una intervención ambiental bien ejecutada puede detonar beneficios en múltiples niveles: ecológico, económico, social y hasta energético. Con el cauce del río recuperando su vitalidad, Chiapa de Corzo no solo respira un aire más limpio, sino que también abraza un futuro con mayores oportunidades para sus habitantes.
Así, el rugido del motor de las barcazas no solo remueve el lodo del fondo del río: también remueve las barreras que por años han limitado el desarrollo de esta región sureña, abriendo paso a un flujo constante de esperanza, turismo y progreso.
La recuperación del río Grijalva en Chiapa de Corzo marca un parteaguas en la relación entre el estado de Chiapas y Gobierno federal. El inicio del dragado es más que una obra de ingeniería: es una señal de que es posible saldar las deudas del pasado mediante acciones concretas que privilegien el bienestar colectivo y la armonía con el medio ambiente.
Si se cumple con lo proyectado, esta intervención podría convertirse en un modelo de restauración fluvial y justicia territorial, digno de replicarse en otras regiones del país donde el desarrollo ha sido construido a costa de los más vulnerables.
“El río vuelve a respirar”, dijo un lanchero al ver las primeras máquinas remover el lodo del Grijalva. Que esa respiración se mantenga viva será ahora responsabilidad de todos.




















































