Gobierno estatal eliminó los convenios con empresas privadas que aplicaban cobros automáticos a trabajadores del sector público
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Por décadas, los salarios de miles de trabajadores del Gobierno de Chiapas fueron fragmentados por una red de créditos disfrazados de facilidad. A través de convenios, empresas privadas reducían el ingreso quincenal con descuentos automáticos que pocos entendían y que muchos terminaron por pagar de por vida. Esa práctica fue por fin desmantelada.
Un decreto publicado en el Periódico Oficial del Estado marcó un punto de quiebre, todas las dependencias estatales deberán cancelar los convenios con financieras y aseguradoras privadas. La medida, impulsada por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, apunta a frenar lo que se ha convertido en una cadena de endeudamiento disfrazada de beneficio laboral. Los únicos descuentos permitidos serán los que provengan de instituciones públicas o fideicomisos sindicales autorizados.
Lejos de ser un servicio, los préstamos con retención por nómina operaban con mecanismos poco transparentes, tasas excesivas, contratos confusos y promesas de “trámite inmediato”. Para muchos empleados, el descuento llegaba antes que el conocimiento del adeudo. El decreto reconoce que este sistema promovió fraudes, dañó historiales crediticios y redujo de manera significativa el poder adquisitivo del personal gubernamental.
La nueva política no solo busca cortar relaciones con empresas privadas, sino también ordenar a las dependencias que se abstengan de gestionar nuevos créditos bajo esta modalidad y desactiven los actuales de manera gradual. Cualquier violación será considerada una falta grave conforme a la Ley de Responsabilidades Administrativas del Estado, lo que envía una señal clara de que esta vez no se trata de una advertencia simbólica.
El trasfondo es más profundo, se ha tocado uno de los engranajes más invisibles del endeudamiento institucional. El cambio obliga a replantear cómo se protege el salario público y a quién se permite intervenir en él. Si la nómina dejó de ser garantía para terceros, ahora puede comenzar a ser un espacio de recuperación para los propios trabajadores.











































