Las causas abarcan desde las lluvias intensas hasta la antigüedad y el estado de salud de los ejemplares
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Este 2025 ha sido un año desafiante para la capital chiapaneca, Tuxtla Gutiérrez, que ha visto un incremento significativo en los reportes de árboles caídos. De acuerdo con datos proporcionados por la Dirección de Riesgos e Inspecciones de Protección Civil Municipal, hasta la fecha se han contabilizado 70 incidentes de este tipo. Las principales causas incluyen las lluvias intensas, el envejecimiento de los árboles, plagas y el mal estado de algunas especies.
Luis Antonio Ziu Cruz, encargado de la dependencia, señaló que la situación ha alcanzado niveles alarmantes. “Las lluvias más fuertes que hemos tenido han derribado alrededor de 50 árboles. Incluso, han caído árboles que no han sido afectados directamente por las lluvias, sino por su antigüedad y el tipo de árbol que presentan”, explicó Ziu.
Entre las especies que han causado más problemas en las calles de Tuxtla Gutiérrez se encuentra el flamboyán, un árbol ornamental muy común en las banquetas y avenidas de la ciudad. Sin embargo, debido a su tamaño y las exigencias que tiene en cuanto al espacio de sus raíces, este tipo de árbol presenta un riesgo significativo cuando se planta en áreas reducidas. “El flamboyán es uno de los árboles que ha causado mayores daños. En muchos casos, su ubicación no permite que las raíces se desarrollen adecuadamente, y además sufren de contaminación por insectos como la cochinilla, que afectan el corazón del árbol, lo que origina que pierda su resistencia”, detalló Ziu.
La situación ha llevado a Protección Civil Municipal a emitir un llamado a la población para que esté atenta y reporte cualquier árbol en riesgo de caída. Este llamado es especialmente crucial en un contexto donde la seguridad de los ciudadanos es una prioridad. “Instamos a la ciudadanía a que nos informe sobre árboles que presenten condiciones de riesgo. Asimismo, recomendamos evitar plantar especies de gran tamaño en banquetas estrechas o en áreas con cables eléctricos, dado que esto puede provocar accidentes y daños materiales”, agregó el encargado de la dirección.
La preocupación de las autoridades no solo se centra en el número de árboles caídos, sino también en la seguridad de los transeúntes. Los vientos fuertes y las lluvias repentinas pueden agravar la situación, haciéndose necesario un monitoreo constante de las especies arbóreas en la ciudad. Las lluvias, aunque son esenciales para el ciclo natural, han puesto en evidencia la fragilidad de algunos árboles en condiciones urbanas.
Además de la seguridad, el impacto ambiental de estos incidentes también es significativo. Los árboles desempeñan un papel crucial en la regulación del clima urbano, la purificación del aire y el embellecimiento de la ciudad. La pérdida de árboles no solo afecta la estética de Tuxtla Gutiérrez, sino que también repercute en la calidad de vida de sus habitantes.
Mientras las lluvias continúan, la ciudad enfrenta el reto de gestionar sus recursos arbóreos de manera más efectiva. La reforestación y el cuidado de los árboles existentes son esenciales para mitigar los efectos del cambio climático y preservar el entorno natural de la capital chiapaneca.
El 2025 se perfila como un año crítico para Tuxtla Gutiérrez en lo que respecta a la salud de sus árboles. Las autoridades y la comunidad deben trabajar en conjunto para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos, así como para cuidar el patrimonio natural que embellece la ciudad. La colaboración entre la población y las autoridades será clave para prevenir futuros incidentes y promover un entorno más seguro y sustentable.




















































