Sus habitantes, sin opciones de reubicación, viven bajo amenaza diaria
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Las lluvias de temporada no solo traen consigo frescura y alivio ante el intenso calor de la capital chiapaneca; también reactivan una lista de preocupaciones en colonias asentadas en zonas de riesgo. Según reportes de Protección Civil Municipal, al menos 25 puntos de alto riesgo han sido identificados en la ciudad, donde el colapso de viviendas, deslaves e inundaciones son inminentes.
Uno de los casos más alarmantes se vive en la colonia Las Palmas, específicamente en la privada Hawái, donde ocho viviendas se encuentran catalogadas como inhabitables debido al reblandecimiento de tierra y daños estructurales. Dos de estas casas ya colapsaron por completo y las otras seis continúan siendo habitadas, pese a las recomendaciones de evacuar.
Los propietarios, muchos de ellos adultos mayores y familias que han vivido allí durante décadas, aseguran que no tienen a dónde ir. Hace 30 años invirtieron cerca de 700 mil pesos en su patrimonio, el cual hoy está al borde de desaparecer no solo por la pérdida material, sino por el riesgo a sus vidas.
“Protección Civil nos ha dicho que debemos salir, pero ¿a dónde? Aquí hemos hecho nuestra vida, este terreno y esta casa nos costó años de esfuerzo. Hoy, perderlo sería quedarnos en la calle y nadie nos ofrece una alternativa”, comentó con resignación don Rubén Ortiz, uno de los habitantes de la privada.
LAS OTRAS ZONAS EN RIESGO
El caso de la privada Hawái no es aislado. De acuerdo con datos oficiales, las 25 zonas de alto riesgo identificadas por Protección Civil en Tuxtla Gutiérrez incluyen colonias históricamente vulnerables:
Albania Alta y Emiliano Zapata, por riesgo de deslizamientos y grietas.
San José Terán, con frecuentes inundaciones en sectores bajos.
Patria Nueva, donde varias viviendas se han construido en antiguas barrancas rellenas.
Colonia Los Pájaros, zona de alto riesgo por inestabilidad de laderas.
5 de Mayo y Pomarrosa, con antecedentes de derrumbes.
El Mirador y Las Granjas, donde ya se han registrado fracturas de suelo.
A estas se suman zonas como Chapultepec, Burocrática, Plan de Ayala y Kilómetro 4, que, aunque en menor número, presentan riesgos moderados de deslaves o inundaciones.
SIN SOLUCIONES DEFINITIVAS
Año con año, autoridades municipales y estatales reactivan operativos preventivos en temporada de lluvias: evacuaciones, notificaciones y monitoreo de taludes. Sin embargo, los vecinos de zonas vulnerables coinciden en que las soluciones definitivas no llegan.
La falta de programas permanentes de reubicación y de alternativas habitacionales asequibles provoca que las familias permanezcan en estos sitios a pesar de los riesgos. Para muchos, abandonar su hogar representa perder su historia, sus ahorros de toda una vida y enfrentar un futuro incierto.
UNA TRAGEDIA ANUNCIADA
Expertos en protección civil advierten que, si no se intervienen de forma estructural estas zonas, los colapsos continuarán. “Cada temporada de lluvias trae consigo reportes de derrumbes y emergencias, pero las zonas siguen ocupadas porque no se atiende de raíz el problema”, señalaron.
En Tuxtla Gutiérrez, los asentamientos irregulares, la urbanización sin control y la invasión de barrancas han configurado un mapa de vulnerabilidad creciente. Aunque en algunas colonias se han hecho obras de mitigación, la mayoría sigue expuesta.
Mientras tanto, familias como las de la privada Hawái viven con el miedo constante de que la próxima lluvia se lleve su casa, su patrimonio y su vida.
“Pedimos vivir seguros. Y si no pueden rescatarnos este lugar, al menos que nos den dónde vivir”, concluyen.















































