El Comité Ciudadano denunció la indiferencia de Gobierno municipal ante la entrega del plan de desarrollo
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
La posibilidad de que Copainalá pierda su distintivo como Pueblo Mágico no solo pone en jaque su imagen turística, sino también el desarrollo económico de toda la región. A pesar del impacto positivo que este nombramiento ha tenido desde su otorgamiento, la falta de gestión municipal amenaza con revertir años de avance. Lo que debería ser motivo de orgullo colectivo se ha convertido en una cuenta regresiva por la omisión del Gobierno local, que no ha dado señales de vida para cumplir con los lineamientos federales.
La Secretaría de Turismo exige a los municipios el diseño y entrega de un Plan de Desarrollo Turístico Sostenible como condición para mantener el nombramiento. El plazo vence el 31 de julio, y en Copainalá no existe ni borrador. El Comité Ciudadano, que ha trabajado de manera voluntaria por preservar este reconocimiento, ha denunciado la indiferencia del ayuntamiento. En su esfuerzo por evitar el retroceso, la propia ciudadanía ha comenzado a organizar el documento, aunque sin respaldo oficial, el intento podría no tener validez.
Los efectos de esta posible pérdida van más allá de lo simbólico. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los municipios con nombramiento de Pueblo Mágico reciben en promedio un 32 por ciento más de visitantes al año que aquellos sin el distintivo. Además, el gasto turístico en estas localidades puede representar hasta el 12 por ciento del ingreso total de la población económicamente activa. En Copainalá, donde más del 60 por ciento de la economía informal depende del turismo, dejar de ser Pueblo Mágico sería una herida difícil de cerrar.
El caso reveló un problema estructural, el abandono institucional de proyectos comunitarios sostenibles. Aunque el distintivo requiere esfuerzo conjunto, en Copainalá se ha dejado a los ciudadanos con la responsabilidad total. La Secretaría de Turismo ha señalado que entre 2019 y 2023, al menos 15 municipios a nivel nacional perdieron la distinción por incumplimientos similares.
En lugar de asumir un rol activo, el Gobierno municipal ha optado por el silencio, lo que dejó a Copainalá al borde de perder no solo un título, sino también una fuente de identidad y desarrollo. La advertencia está hecha y el tiempo se agota. Si no se presenta el plan antes de finalizar julio, el municipio será eliminado del programa federal, y con ello se esfumarán recursos, visibilidad y oportunidades que novolverán.











































