En los últimos meses también han encontrado a menores originarios de la región en Oaxaca, Guanajuato y Quintana Roo bajo situaciones similares
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La trata y explotación de menores originarios de Chiapas se ha convertido en una problemática regional que trasciende fronteras estatales. De manera reciente, nueve niños y adolescentes fueron rescatados en Nuevo León tras ser encontrados en la vía pública bajo condiciones de abuso y sin vínculos familiares comprobados. Este hallazgo destapó una red de explotación infantil que opera en varias entidades del país, esto evidenció la vulnerabilidad de miles de menores chiapanecos.
Este rescate no es un caso aislado. En Oaxaca, en agosto pasado, nueve menores también fueron liberados de situaciones similares, donde eran obligados a vender en calles concurridas y enfrentar jornadas extensas sin remuneración justa. En Celaya, Guanajuato, 15 niños chiapanecos fueron encontrados pidiendo dinero en cruceros, mientras que en Quintana Roo se liberó a 16 menores que trabajaban en condiciones forzadas vendiendo pozol. Estas cifras mostraron un patrón alarmante de migración forzada y explotación que afecta a comunidades indígenas y rurales del sur del país.
Las estadísticas oficiales reforzaron la magnitud del problema. Según la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, México reportó cerca de 2.5 millones de niños que laboraban en condiciones vulnerables. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estimó que, a nivel nacional, el ocho por ciento de los menores entre cinco y 17 años están en riesgo de explotación laboral. Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reportó que, en zonas rurales, el 25 por ciento de los menores realizan trabajos que interfieren con su educación y desarrollo.
El fenómeno tiene raíces profundas en las comunidades chiapanecas, donde la pobreza, la falta de acceso a educación y la migración interna e interestatal juegan un papel central. Municipios como Oxchuc, San Cristóbal de Las Casas y San Juan Cancuc, entre otros, son focos de esta crisis social. La migración de menores, muchas veces inducida o forzada, los expone a redes delictivas que los utilizan para trabajo forzado y explotación sexual.
Frente a esta realidad, autoridades han implementado operativos coordinados para rescatar y proteger a los menores. Sin embargo, la ausencia de detenciones y programas integrales de prevención limita el impacto de estas acciones. La lucha contra la explotación infantil en México exige políticas públicas que garanticen educación y protección para los infantes.











































