El hallazgo fortalece el vínculo entre la región y corredores biológicos prehistóricos de América
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
En el cerro El Gavilán, a las afueras de San Cristóbal de Las Casas, un equipo de investigadores descubrió uno de los sitios más significativos para la paleontología marina en México. La llamada “Cantera Sumidero” ha resultado ser una cápsula del tiempo del Albiano, una etapa del Cretácico Inferior que precedió a la diversificación explosiva de los peces modernos.
El yacimiento contiene fósiles de peces óseos que habitaron aguas cálidas, someras y oxigenadas hace más de 100 millones de años. Especies como Teoichthys brevipina o Notagogus novomundi, junto a depredadores como Belenostomus, conforman un ecosistema costero peculiar y libre de tiburones. Esta singularidad lo distingue de otros sitios coetáneos como Muhi, en Hidalgo, acercándolo más a la Cantera Tlayúa de Puebla, considerada un referente continental.
El hallazgo no fue fortuito, desde 2008, el equipo encabezado por Jesús Alvarado Ortega investigaba el origen de fósiles hallados en ofrendas mayas en Palenque. Lo que comenzó como una búsqueda arqueológica derivó en una revelación paleobiológica que podría transformar la comprensión del antiguo corredor biológico entre América del Norte y el océano Tetis, cuando Chiapas estaba bajo mar.
La relevancia de este yacimiento es contundente, de los 161 sitios paleontológicos registrados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en México, menos del siete por ciento contienen fósiles marinos del Albiano; y de los más de 550 géneros fósiles documentados en el país, solo un puñado tiene relación con este periodo. Además, según datos de la Universidad Autónoma de México (UNAM), menos del tres por ciento de la Colección Nacional de Paleontología corresponde a peces de aguas someras cretácicas.
Conservado ahora en la UNAM, el material fósil de la Cantera Sumidero representa no solo una joya científica, sino un recordatorio del valor geológico del sureste mexicano. Mientras la ciencia desentraña los secretos de estos antiguos mares, el hallazgo reafirma el papel de la comarca en el rompecabezas de la biodiversidad prehistórica continental.











































