El ayuntamiento ha optado por justificar sus fallas en la herencia de la administración pasada
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Nueve meses después del arranque de una nueva administración municipal, Suchiate vive atrapado entre la inseguridad y la ausencia de respuestas. Lo que comenzó con promesas de transformación ha derivado en un escenario donde la violencia se ha normalizado. Comerciantes y familias viven con miedo, mientras los homicidios se acumulan y el alcalde Elmer de Jesús López Gallardo sigue sin presentar una estrategia creíble para contener el deterioro.
La preocupación ciudadana se ha transformado en frustración. Solo en los primeros cinco meses de 2025, Chiapas registró 387 homicidios dolosos, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), y Suchiate aparece entre los municipios con mayor incidencia per cápita. Lejos de revertir esta tendencia, el ayuntamiento ha optado por justificar sus fallas en la herencia de la administración pasada, recurso que a estas alturas suena más a evasión que a diagnóstico.
La violencia se vive a plena luz del día y los comerciantes del centro, quienes alguna vez confiaron en un cambio, ahora denuncian que Suchiate se ha convertido en una zona sin ley. Entre enero y mayo, al menos 17 homicidios fueron reportados en el municipio, una cifra alta para su tamaño poblacional. Además, la región ha visto un incremento del 14 por ciento en el uso de armas de fuego en crímenes durante el último año, lo que sugiere una presencia criminal más estructurada y peligrosa.
A esto se suma un hecho desconcertante, al menos cinco operativos interinstitucionales han detectado cámaras de vigilancia colocadas de manera ilegal en espacios públicos. Ni la instalación ni la operación de estos dispositivos han sido explicadas por el Gobierno local, lo que ha generado sospechas sobre quién vigila a la ciudadanía y con qué intención. En un entorno donde la confianza institucional ya es frágil, la opacidad agrava el temor.
El alcalde ha demostrado que no basta con criticar desde fuera para gobernar con eficacia. Las promesas de seguridad se diluyen cuando la cotidianidad de Suchiate es el miedo, y el único plan visible es el silencio. Mientras el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que el 72.4 por ciento de la población en zonas urbanas de la comarca se siente insegura, en Suchiate ese sentimiento es más que percepción, es la rutina.











































