Las nuevas normativas llegan sin explicación, con sanciones inmediatas y exigencias que superan capacidades
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En el corazón comercial de Tuxtla Gutiérrez, locatarios del mercado público “Juan Sabines Gutiérrez” enfrentan una nueva barrera que amenaza con rebasarlos: el endurecimiento de los procedimientos administrativos por parte de autoridades de salud y hacienda. El problema no es solo el monto de las multas, sino la forma, sanciones sin advertencia, sin explicación previa y con trámites digitalizados que excluyen a buena parte de los comerciantes tradicionales.
Aunque los comerciantes aseguraron que en otros años existía un margen de diálogo y notificación progresiva, ahora los procedimientos parecen haberse automatizado sin un puente de comunicación con quienes sostienen la actividad comercial local. “Antes te llegaba una advertencia, ahora solo llega la multa”, denunció una locataria. Y no se trata de casos aislados, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 62 por ciento de los negocios en mercados públicos de Chiapas son informales o semi informales, lo que implica que cualquier cambio administrativo requiere acompañamiento real para evitar efectos contraproducentes.
En su mayoría, quienes atienden los locales son personas mayores que no dominan las herramientas digitales ni están familiarizadas con el uso de firma electrónica o buzones tributarios virtuales. Un estudio del Instituto Federal de Telecomunicaciones reveló que el 68 por ciento de personas mayores de 55 años en zonas urbanas de la entidad no usan Internet con regularidad, lo que vuelve inviable la exigencia de trámites en línea.
Lo que inició como una intención por mejorar los locales, desató una cadena de advertencias por parte de salubridad, cuyas normas no están claras ni unificadas. Según cifras de la Secretaría de Economía, el 48 por ciento de los comerciantes en mercados tradicionales no ha recibido capacitación formal en normativas sanitarias en los últimos cinco años.
El reclamo de los comerciantes no se basa en el rechazo a las normas, sino en el vacío informativo. Piden algo elemental,capacitación y diálogo. “No es que no queramos cumplir, es que no sabemos cómo”, dicen. Mientras tanto, los pagos en parcialidades apenas alivian una presión que podría haberse evitado con claridad y acompañamiento. La falta de comunicación efectiva entre autoridades y comerciantes, ha generado más conflicto que soluciones en el mercado Juan Sabines y en tantos otros espacios similares en el país.











































