Habitantes piden supervisión de nuevas construcciones en la zona
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Un arroyo que cruza entre el fraccionamiento privado Tres Marías y las bodegas industriales de Plan de Ayala se ha convertido en un foco grave de contaminación debido a descargas de aguas residuales que, presuntamente, provienen de los condominios de lujo ubicados en ese sector. La situación ha generado preocupación entre los residentes de la zona, quienes han alzado la voz para exigir acciones inmediatas de las autoridades.
De acuerdo con una denuncia ciudadana, en el tramo donde colindan ambas zonas, “los condominios están desahogando sus aguas negras” directamente al arroyo sin ningún tipo de tratamiento. “Ya no tiene tubería, lo están haciendo al aire libre. Los olores son fatales a drenaje y es mucha la contaminación que están ocasionando,” comentó el denunciante, quien solicitó el anonimato por miedo a represalias.
El cauce del arroyo, que se conecta aguas abajo con zonas habitacionales e industriales del sur poniente de la ciudad, ha presentado en las últimas semanas un aumento notorio de malos olores, presencia de residuos sólidos y descargas visibles, especialmente durante las horas pico. “En las horas pico son corrientes muy grandes que salen al río,” agregó la fuente, evidenciando la gravedad de la situación.
Este medio acudió a la zona del bajante donde efectivamente los olores son insoportables, y la contaminación que se está provocando al arroyo es alarmante. Aunado a esto, en esa misma área se siguen construyendo fraccionamientos privados, lo que suscita la necesidad de que las autoridades realicen supervisiones más rigurosas. “Es fundamental que se revisen las obras en construcción para evitar que esta situación empeore,” señalaron los vecinos.
Hasta el momento, no se ha observado intervención por parte de autoridades ambientales ni municipales, a pesar de que el impacto es visible y preocupante. Habitantes de la zona hacen un llamado urgente a las instancias correspondientes, como la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (SEMAHN), la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y el ayuntamiento capitalino, para investigar la procedencia exacta de estas descargas y frenar la contaminación del cuerpo de agua.




















































