La movilización dejó a cientos de usuarios varados y elevó la tensión entre cooperativas con permisos vigentes
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El conflicto entre transportistas en Huixtla escaló este miércoles a niveles preocupantes, luego de que choferes de taxis y combis se enfrentaran por la operación simultánea en la ruta Huixtla–Tuzantán. Lo que parecía una convivencia regulada por años, terminó fracturándose por la aparición de unidades que, según denunciaron, operan sin regulación y rompen los acuerdos no escritos entre concesionados. La disputa provocó bloqueos y dejó a cientos de pasajeros atrapados bajo el sol y la incertidumbre.
La calle Guerrero Oriente se convirtió en el epicentro de la tensión, cuando una de las cooperativas cerró el paso a los vehículos de la competencia, impidiendo la circulación sobre una de las vías más transitadas del municipio. Aunque ambas agrupaciones cuentan con concesiones estatales, la falta de límites claros sobre los espacios de operación ha provocado fricciones que el Estado no ha sabido anticipar ni contener. En la actualidad Chiapas tiene registradas más de 22 mil concesiones de transporte público, según la Secretaría de Movilidad, lo que ha generado una competencia feroz y poco regulada entre operadores.
La escena no es nueva en la entidad. La informalidad que caracteriza al transporte colectivo en muchas regiones ha permitido que aumenten las pugnas entre grupos que se sienten desplazados o amenazados. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 37 por ciento de los vehículos de transporte público localoperan sin regularización completa, lo que incrementa las tensiones entre cooperativas establecidas y unidades que surgen sin aval oficial.
El bloqueo de este miércoles afectó a trabajadores, estudiantes y personas con urgencias médicas que dependen del transporte público para moverse entre Tuzantán y Huixtla. La ruta forma parte de un corredor en el que circulan, en promedio, más de nueve mil personas al día, según datos de la Coordinación Regional de Transporte. El acceso al servicio se volvió un campo de batalla simbólico entre dos grupos que, sin mediación oficial, terminaron enfrentados frente a la mirada pasiva de las autoridades.
Si la autoridad no actúa con firmeza, Huixtla podría volverse un foco rojo más en el mapa de disputas por rutas en el estado. Según reportes estatales, los conflictos entre concesionarios han crecido un 45 por ciento en los últimos tres años, sobre todo en zonas donde convergen transporte rural y urbano sin planificación conjunta.











































