Impulsan la formalización de vendedores de comida callejera mediante controles médicos y tarjetas sanitarias
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En Tuxtla Gutiérrez, caminar por sus calles es encontrarse con aromas y sabores que forman parte de la identidad local. Desde tamales hasta tacos, aguas frescas o elotes, la comida callejera es más que un negocio, es un punto de encuentro cultural y social que ha crecido con el paso del tiempo. Sin embargo, detrás de esta tradición se esconde un reto, garantizar que los alimentos que consumen miles de tuxtlecos todos los días cumplan con las medidas sanitarias necesarias para no poner en riesgo la salud pública.
Ante este panorama, la Dirección contra Riesgos Sanitarios ha puesto en marcha un programa de regulación para los vendedores de comida en la vía pública. El objetivo es claro, que quienes ofrecen alimentos y bebidas cuenten con controles médicos actualizados y una tarjeta sanitaria que respalde la seguridad de su producto.
“La tarjeta sanitaria es un trámite que se hace para obviamente el consumidor tenga mejor control y sepa que ese negocio está debidamente controlado, porque se le piden diversos estudios laboratoriales, como parasitológico, exudado faríngeo y de reacciones febriles. Esto garantiza que los alimentos en vía pública sean de mejor calidad y prevenir infecciones”.
La medida no solo busca proteger a los consumidores, sino también dar certeza a los propios vendedores, quienes con este documento pueden demostrar que cumplen con las disposiciones sanitarias y evitar posibles sanciones.
Actualmente, más de 380 comerciantes ya cuentan con la tarjeta sanitaria en Tuxtla Gutiérrez. No obstante, la meta de las autoridades es ampliar este padrón hasta llegar a por lo menos mil negocios regularizados en los próximos meses.
“Empezamos con un padrón de 380, estamos por llegar a los mil y obviamente tenemos que ir haciéndolo más grande, porque sabemos que hay muchos negocios en vía pública, que la idea de ello es que se vengan a regular voluntariamente para que no tengan ninguna sanción”.
La estrategia se centra en la regularización voluntaria, con un enfoque preventivo más que punitivo. Esto significa que los vendedores pueden acudir a realizar los estudios médicos y obtener su tarjeta sin enfrentar multas, siempre que lo hagan dentro de los plazos establecidos.
El reto es considerable, la comida callejera es un fenómeno extendido en la capital chiapaneca, donde cientos de puestos ambulantes, semifijos y fijos operan todos los días. Su presencia dinamiza la economía local, ofrece ingresos a miles de familias y es un motor de identidad gastronómica. Sin embargo, cuando no existen controles adecuados, también se convierte en una fuente de enfermedades gastrointestinales e infecciones que afectan de manera directa a la población.
Las autoridades recalcan que no se trata de frenar la tradición de los antojitos en la calle, sino de fortalecerla con prácticas más seguras. En este sentido, la tarjeta sanitaria se convierte en un puente entre la cultura popular y la salud pública, un documento que respalda tanto al comerciante como al consumidor.
El programa, además, abre la puerta a que los vendedores reciban capacitaciones en buenas prácticas de higiene, manejo de alimentos y conservación de productos, lo cual no solo mejora la calidad de lo que ofrecen, sino que también les brinda un valor agregado frente a sus clientes.
Tuxtla Gutiérrez se suma así a otras ciudades del país que han impulsado mecanismos similares, buscando equilibrar la riqueza cultural y gastronómica de la comida callejera con la necesidad de proteger la salud de la población. La meta, según la Dirección contra Riesgos Sanitarios, es lograr que todos los negocios, desde el carrito de esquites hasta la taquería improvisada en una esquina, estén bajo un mismo estándar de seguridad e higiene.
La comida en vía pública seguirá siendo parte inseparable de la vida tuxtleca. Lo que cambia ahora es la certeza de que detrás de cada bocado habrá también un esfuerzo por cuidar la salud de quienes disfrutan de estos sabores que dan identidad a la capital chiapaneca.











































