Cerca del 40 por ciento de la población laboral trabaja al aire libre, lo que aumenta su exposición y vulnerabilidad
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Chiapas enfrenta niveles de radiación ultravioleta (UV) que superan lo recomendado para la salud humana, con índices que promedian de ocho a 10 durante casi todo el año. Especialistas advirtieron que esta exposición sostenida convierte a la población, en especial a niños y niñas, en un grupo de riesgo, dado que la piel inmadura es más susceptible a daños que se acumulan con el tiempo.
Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el 65 por ciento de los niños en la entidad pasa al menos dos horas al día al aire libre sin protección solar, y más del 70 por ciento de los menores nunca usa gorra o sombrero en horas de radiación intensa. Este comportamiento aumenta de forma significativa la probabilidad de desarrollar manchas, quemaduras y lesiones premalignas en la adolescencia y adultez.
No solo los menores están en riesgo. Un aproximado del 40 por ciento de la población laboral en la entidad realiza actividades al aire libre, como agricultura, comercio ambulante y construcción, exponiéndose de manera diaria a niveles de radiación que superan los límites seguros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La consecuencia es un incremento documentado en casos de irritación ocular, fotodermatitis y riesgo de cáncer de piel.
Estudios locales muestran que en los últimos cinco años la incidencia de lesiones cutáneas relacionadas con exposición solar ha crecido un 15 por ciento entre jóvenes de 20 a 35 años. Además, el 20 por ciento de los adultos reportó quemaduras solares al menos una vez al año, lo que evidenció la falta de hábitos de prevención desde la infancia y adolescencia.
Frente a este panorama, autoridades y expertos recomendaron medidas preventivas diarias, uso de protector solar con factor 30 o más, sombreros de ala ancha, gafas de sol con filtro UV y ropa que cubra la piel. La educación sobre hábitos de protección solar debe involucrar a toda la familia para reducir los efectos acumulativos de la radiación y proteger la salud a corto y largo plazo.











































