Pese a movimientos sísmicos reportados, no hay indicios de una erupción inminente
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
El volcán Chichonal, situado en el norte de Chiapas, es un coloso que ha permanecido bajo la mirada atenta de científicos y autoridades desde su última erupción significativa en 1982. En tiempos recientes, este volcán ha vuelto a captar la atención debido a un aumento notable en la actividad sísmica en su zona, lo que ha generado preocupación entre los residentes y especialistas en vulcanología.
El investigador Miguel Alatorre, quien forma parte del equipo del Centro de Monitoreo Vulcanológico y Sismológico, explicó que durante el mes de junio se registró un incremento de microsismos, cuyas magnitudes oscilaron entre 1.7 y 3.4 grados. Aunque estos movimientos no son suficientes para ser percibidos por las comunidades circundantes, se han reportado estruendos en el área del cráter, alertando a los visitantes y aumentando la inquietud en la población.
Alatorre subrayó la importancia del monitoreo diario que se lleva a cabo. “Hemos observado este incremento en los últimos meses, en particular desde junio. Estos microsismos, aunque no son sentidos por las poblaciones cercanas, están asociados al cráter del volcán. Muchos visitantes han escuchado estos ruidos fuertes”, explicó el investigador, añadiendo que la información se comparte en tiempo real con el Servicio Sismológico Nacional para una mejor evaluación de la situación.
Pese a que la actividad del Chichonal ha aumentado, el especialista fue claro en afirmar que aún no hay indicios de una erupción inminente. “Es un volcán activo, y estos cambios indican que es un sistema en evolución. No se puede descartar nada, pero se está haciendo un análisis oportuno con la información en tiempo real”, afirmó Alatorre, resaltando la naturaleza incierta de los fenómenos volcánicos.
La Secretaría de Protección Civil del estado ha tomado una postura firme ante esta situación, manteniendo estrictas medidas de seguridad. Una de las decisiones más relevantes ha sido la prohibición de descender al cráter del Chichonal, una normativa que ha sido tomada en serio por las comunidades locales. “Hasta ahora no ha habido ninguna indicación que cambie esa disposición. La Secretaría de Protección Civil ha establecido esta prohibición desde hace años, y es crucial que tanto autoridades como agencias no promuevan actividades que impliquen riesgos en esta zona”, advirtió Alatorre.
La comunidad científica y las autoridades de Protección Civil continúan trabajando en conjunto para garantizar la seguridad de los habitantes y visitantes de la región. Con el Chichonal siendo uno de los volcanes más activos de México, su vigilancia constante se vuelve una prioridad, especialmente en un contexto donde la actividad sísmica puede ser un precursor de eventos más significativos.
Además, se ha hecho un llamado a la población y a los turistas para que respeten las medidas de seguridad y se mantengan informados a través de los canales oficiales. “Es fundamental que la gente esté atenta a la información que se proporciona. La prevención es clave para evitar cualquier tipo de incidente en caso de que la actividad del volcán cambie”, concluyó Alatorre.
A medida que el Chichonal sigue en el punto de mira, la colaboración entre la comunidad científica y las autoridades de Protección Civil se vuelve esencial para manejar la incertidumbre y cuidar la vida de quienes habitan en sus cercanías. La naturaleza puede ser impredecible, pero la preparación y el monitoreo constante son las mejores herramientas para enfrentar los desafíos que presenta un volcán activo como el Chichonal.











































