Más allá de la pantalla, la propuesta plantea una reflexión sobre la memoria, justicia y responsabilidad colectiva
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Alejandro Andrade Pease ha hecho del cine un espejo incómodo y luminoso a la vez. Su obra no se conforma con narrar, sino que indaga, cuestiona y provoca. En Hombres Íntegros, su segundo largometraje, ese impulso creativo alcanzó una madurez notable, al mostrar la complejidad de crecer en un entorno que impone máscaras y silencia vulnerabilidades.
La película, premiada en Morelia y Tequila, no solo es un triunfo estético, sino una confesión velada. Andrade Pease convierte recuerdos adolescentes y heridas compartidas en una trama donde el machismo, la presión social y el miedo a ser uno mismo se entrelazan con crudeza y belleza. Su cine, lejos de lo complaciente, se atreve a hurgar en lo íntimo para desarmar lo colectivo.
Formado en el Centro Universitario de Estudios Cinematográfico de la Universidad Autónoma de México (CUEC-UNAM) y con experiencia internacional, Andrade Pease construye un cine que cruza fronteras, pero mantiene raíces profundas. Hombres Íntegros dialoga con la memoria personal, pero también con un México que aún lidia con sus estructuras de privilegio, clasismo y violencia simbólica. En cada plano late su obsesión por narrar con autenticidad.
Más allá de premios y reconocimientos, lo que distingue a Andrade Pease es su entrega. Su proceso creativo no busca fórmulas ni certezas; se adentra en la fragilidad humana con honestidad y valentía. Para él, contar historias es una forma de reconciliarse con el pasado y, al mismo tiempo, tender un puente hacia quienes han sentido la misma presión de encajar.
Alejandro no solo dirige o escribe: desnuda. Su pasión por el cine es la de un autor que entiende que el séptimo arte puede ser un espacio de catarsis, un acto político y una invitación a mirar de frente lo que incomoda. Con Hombres Íntegros, confirmó que el cine independiente mexicano tiene en él a un narrador imprescindible, capaz de combinar sensibilidad, rigor y una voz personal.
¿Cómo te sientes al culminar tu película “Hombres Integros” y estar nominado al premio Ariel? “Estamos muy contentos, hablo en plural porque tenemos dos nominaciones. Una a mejor guion original y otra al mejor actor revelación. Sin embargo, esto se dio gracias al trabajo de las más de 350 personas que colaboraron. Así que estamos muy honrados, muy contentos, muy apapachos porque es una palmadita en la espalda para decirnos que estamos haciendo las cosas bien.
La película tiene su interés, su calidad y al final del día, lo único que queremos es que la película llegue al público y ellos la puedan ver. Aprovechando las nominaciones, ya estamos planeando el estreno nacional de la película, esperamos que sea antes de que se acabe el año y también tenemos varias funciones en el ciclo rumbo al Ariel. Tengo muchas ganas de que la gente la vea y poder platicar de ello con el público”, confirmó.
Estas nominaciones al Ariel deben saber a gloria, pero ¿ha sido difícil para ti el reconocer que los resultados positivos no se construyen de la noche a la mañana? “Justo, se requiere mucho tiempo, paciencia y esfuerzo. Como decía Guillermo del Toro ‘toda película tiene el no”, es decir, las películas están concebidas para que no se hagan, lo más natural es no hacer una película, así que poder realizarla es ir contra viento y marea, es mover todo un universo de personas y recursos para hacer algo que no se debe de hacer.
Entonces, el luchar contra el ‘no’ es muy desgastante y puede incluso ser desilusionante, pero hay que ser perseverantes y creer en el proyecto que tú tienes, aunque a veces la gente no lo haga, tienes que confiar en que traes algo importante que decir y he vivido eso durante mucho tiempo. Ahora con ‘Hombres Integros’ me siento con mucho ánimo porque ha sido un proyecto que de alguna manera ha llegado a muchas personas” afirmó.
Creo que el cine independiente es complicado y el desarrollar paciencia es algo a lo que te obliga dicha industria, así como, el generarte valentía para hacer las cosas y abrirte una gama de oportunidades a la cual no hubieses podido acceder de no tener esa visión de ejecutar tu proyecto. “Exacto, al final son muchos años, no solo los que se lleva para realizar una película, sino los años de carrera. Entonces, uno llega al set a dirigir, pero detrás de ese momentito, hay muchos años.
En el caso de ‘Hombres Integros’ el guión se empezó a escribir en el 2019, se terminó hasta principios de 2023, la pudimos presentar hasta 2024 y ahorita en el 2025, es cuando por fin va a llegar a los cines, por lo tanto, son muchos años que se van encadenado en donde traes una historia que tiene que ser importante para ti, porque si vas a estar conviviendo con ese mensaje o esos temas tanto tiempo, tiene que ser algo que te guste mucho hablarlo. En este caso, partir de recuerdos personales y hablar sobre machismo y patriarcado es algo que me sigue gustando e interesando. Hay que buscar los proyectos que trasciendan el tiempo y que continúen interesándote a pesar de los años”, aseguró.
¿A ti te suele ocurrir como a los cantantes que crean un álbum y todavía no han culminado y ya están pensando en el siguiente proyecto? “Claro, porque es tan largo el tiempo de hacer una película que en todo ese inter te vienen muchas ideas. Incluso ya que ves la película, que en mi caso ha sido como 100 veces en festivales en México, en Estados Unidos, España, Brasil y muchas partes más, hago observaciones de cosas que pude hacer mejor. Entonces, ahí vienen las ganas de hacer algo distinto, así que ahorita estoy escribiendo varios proyectos y un par de ellos son muy luminosos y optimistas, porque vengo de hacer mi primera película ‘Cuernavaca’ y ‘Hombres Integros’, que tocan temas más oscuros, sin embargo, quiero hacer algo más feliz, algo distinto”, detalló.
El tiempo de vida de un proyecto cinematográfico es largo. Uno como audiencia solo asimila que se trata de los cuatro o cinco meses que puede durar el rodaje, sin embargo, más atrás de ello, existe un trabajo de gestión de talento, recursos, patrocinios e infinidad de cosas que uno como espectador no dimensiona. “Hay que entender que tal vez yo soy la cara más visible del proyecto junto a los actores, pero detrás de nosotros hubo 350 personas, entre ellos, contadores, administradores, productores, que estos últimos se encuentran desde el principio hasta el final del proyecto, son los que se llevan los golpes, las deudas y etc. Por eso, hay que hacer mucho énfasis en ellos también.
En este caso, tuvimos la fortuna de tener muchas empresas productoras detrás de ‘Hombres Integros’, desde mexicanas, españolas hasta francesas. Entonces, es un equipo con el cual vas avanzando con el paso de los años. No obstante, hay que aprender a confiar en que se podrá culminar una película y de esta forma he podido lograr dos largometrajes”, expresó.
Cuéntame de que trata ‘Hombres Integros’. “Es la historia de Alf, quien es un adolescente de 17 años que después de estar un año fuera, regresa a su colegio católico solo para varones de élite y de alguna manera ya no se siente él mismo, ni integrado con sus amigos de siempre y comienza a tener una atracción por otro alumno, lo cual desata una serie de conflictos.
Primero, interiores porque él no se acepta o no se define como gay o como homosexual, en segundo con sus amigos, la escuela, su familia y la religión, que para nada aceptan este tipo de orientaciones. Por lo tanto, este conflicto lo lleva a tomar una serie de decisiones que no son muy afortunadas y a partir de ello, comienza una especie de daño colateral que afecta a todo el sistema. Es una película que combina el thriller con el drama, que empieza de una manera suave, pero después explota en cuestiones sociales y policiales.
Al final es una película que te mantiene al filo de la butaca, esto se debe a que te despierta una reflexión, al final estamos hablando sobre el machismo, clasismo, racismo y homofobia, donde estos sistemas patriarcales cobijan estos vicios”, puntualizó.
Ahora que tocaste los temas que aborda tu película como la masculinidad, la religión y el poder que se cruzan en esta historia. ¿Cuál de todos estos elementos te interesaba más confrontar y por qué? “Yo iba a una escuela como la que se retrata en la película y en primera persona sufrí mucho de estas cosas y es muy duro ser víctima de todos estos factores, pero todo eso está protegido por el machismo y el patriarcado. Al principio pesó más el tema de la homofobia y el clasismo, sin embargo, nos dimos cuenta que era todo un sistema; nos basamos en tres compañeros que conocíamos de la prepa para empezar con los personajes. No obstante, no queríamos quedarnos en los recuerdos e hicimos mesas de trabajo con adolescentes actuales de estos entornos y nos dimos cuenta que todo esto sigue sucediendo, que no es algo que pasó hace muchos años, sino que hoy día continúa”, enfatizó.
El título de “Hombres Integros” parece irónico, pese a las acciones que describes de los personajes. ¿Cuál es para ti la verdadera definición de integridad y cómo querías que el espectador la cuestionara? “Como bien dices, es un juego irónico el título. Para mí la integridad tiene que ver con la honestidad, con ser profundamente honesto y ser de una pieza, con no tener dobles caras, doble morales, dobles mensajes. Yo creo que la integridad es ser auténtico contigo mismo. Desde ahí la película muestra toda la serie de cosas que no son auténticas y a las que se enfrentan estos chicos, donde ponen en riesgo hasta su integridad”.
Yo creo que el público sale cuestionando si él es una persona integra o no, y también sale impactado pensando dónde está la integridad, en qué actos y en qué momentos te vuelves realmente integro”, precisó. Cuando mires muchos años hacia atrás tu película “Hombres Integros”, ¿qué te gustaría que haya dejado sobre el cine mexicano y sobre las historias que merecen ser contadas? “Yo creo que esa reflexión sobre el machismo y el patriarcado, sobre cómo el sistema protege a sus cachorros y perpetúa malas prácticas. Por lo menos quiero que se hable de cómo la represión lleva a la violencia. Somos un país donde la violencia se encuentra a la vuelta de la esquina, desde pequeños actos hasta los más grandes. Entonces, frenar la violencia en tu propia vida, creo que sería un acto importantísimo, y cómo lo haces, pues viendo que uno mismo es parte de ese círculo que empieza con bromas. Si el espectador sale de la película reflexionando qué de mi vida es una microviolencia, un micromachismo, una microhomofobia y qué puedo detener para que no escale, ya estaríamos del otro lado”, finalizó






































