Mesas de seguridad y supervisores electorales garantizaronuna jornada ordenada y sin incidentes
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Pantelhó, Chiapas, este domingo se abrió nuevamente las urnas en un clima de expectativa e incertidumbre. Tras cuatro años sin autoridades locales electas, la población participó en comicios extraordinarios que buscaron poner fin a un periodo marcado por la violencia y la parálisis institucional. Con un presupuesto superior a los siete millones de pesos, el reto no solo fue elegir, sino garantizar que la voluntad ciudadana se respete en un municipio donde la confrontación armada ha dejado cicatrices profundas.
El Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) instaló 28 casillas para un padrón de 15 mil 260 votantes. La operación requirió la participación de 196 funcionarios de casilla, además de supervisores y capacitadores electorales con la responsabilidad de organizar y contar cada sufragio.
En los últimos años, Pantelhó ha sido escenario de enfrentamientos entre “Los Herrera” y “El Machete”, ambos grupos de autodefensa que surgieron en 2021. Aquella escalada de violencia dejó como saldo la desaparición de 21 personas en julio de ese mismo año, quienes hasta hoy permanecen sin ser localizadas. Según la Comisión Nacional de Búsqueda, Chiapas registró tres mil 472 personas desaparecidas, lo que coloca a la entidad en el décimo lugar nacional en este rubro.
Las autoridades estatales insistieron en que la jornada transcurrió bajo condiciones de seguridad. Un despliegue sin precedentes de seguridad se estableció en Pantelhó, municipio de la región Altos de Chiapas, ante la celebración de elecciones extraordinarias para la Presidencia municipal. Más de mil 200 elementos de distintas corporaciones federales y estatales, incluidos Ejército, Guardia Nacional (GN) y Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), se movilizaron desde la capital del estado para garantizar una jornada electoral segura.
La elección en Pantelhó no solo definirá a un alcalde o alcaldesa; también pondrá a prueba la capacidad del Estado para restituir la gobernabilidad en un municipio donde los comicios habían sido imposibles. Con una participación histórica en Chiapas de apenas el 52 por ciento en elecciones locales, el desafío estaba marcado por la participación ciudadana, sin embargo, en un ambiente de tranquilidad, las y los habitantes respondieron al llamado de la democracia y comenzaron a acercarse a las casillas para poner fin a un periodo marcado por la violencia, con ello, después de cuatro años de incertidumbre, las y los pobladores emitieron sus votos para elegir a los 10 nuevos integrantes del ayuntamiento.











































