La presencia del proyecto y el acceso a playas cercanas podrían impulsar turismo y desarrollo económico
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
La Antigua Valdivia, ubicada al poniente de Mapastepec, fue devastada por el huracán Mitch en septiembre de 1998. Este desastre obligó a los habitantes a buscar refugio en las vías del ferrocarril y en la iglesia local. 27 años después, la construcción de la Línea K del tren interoceánico promete devolver actividad a la región, pero también plantea interrogantes sobre la memoria histórica y el desarrollo sostenible.
Según datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Mapastepec cuenta con una población total de 43 mil 913 habitantes. Sin embargo, la Antigua Valdivia, que alguna vez fue un centro vibrante de actividad, ahora alberga solo a 13 personas. Esta disminución drástica reflejó no solo la pérdida física de la comunidad, sino también una transformación social y económica que requiere una reflexión profunda.
La nueva colonia, Nuevo Milenio Valdivia, se encuentra 19 metros más alto que la antigua ubicación, lo que ha permitido reducir los riesgos de inundaciones. Sin embargo, la preocupación persiste entre los habitantes sobre la seguridad del paso del tren en la zona. Algunos residentes de Mapastepec, señalaron que las vías estuvieron a punto de desaparecer con la inundación pasada, lo que subrayó la necesidad de garantizar que los trabajos de la Línea K eleven de manera adecuada el terreno para evitar encharcamientos durante las lluvias.
Además de las consideraciones de seguridad, la región posee un valor turístico significativo. La carretera que conduce a las playas de Zapotal y Palmarcito, donde el estero se encuentra con el océano Pacífico, ofrece un atractivo adicional para los visitantes. La presencia del tren interoceánico podría potenciar el desarrollo económico local, pero también plantea desafíos en términos de sostenibilidad y preservación del entorno natural.
En conclusión, la reactivación de la Antigua Valdivia a través del tren interoceánico no solo representó una oportunidad de desarrollo económico, sino también un reto para equilibrar el progreso con la memoria histórica y la sostenibilidad ambiental. Es esencial que las autoridades y la comunidad trabajen de manera conjunta para asegurar que este proyecto beneficie a la región de manera integral y respetuosa con su pasado.





































