La disminución en cobertura calificada y el aumento en la participación de parteras marcan un cambio
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El Comité Promotor por una Maternidad Segura y Voluntaria en Chiapas, con casi tres décadas de existencia, se ha consolidado como uno de los espacios ciudadanos más antiguos en México para vigilar y proponer políticas en torno a la disminución de la mortalidad materna. Su origen, recordó Hilda Argüello Avendaño, secretaria técnica del Observatorio de Mortalidad Materna en México, responde a una recomendación internacional emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas en los años noventa, cuando la urgencia de reducir las muertes de mujeres durante el embarazo y el parto se convirtió en un compromiso global.
El panorama regional presenta luces y sombras. De acuerdo con cifras oficiales de 2023, la razón de mortalidad materna en el estado se ubica en 29 muertes por cada 100 mil nacidos vivos, por debajo del promedio nacional de 34. El dato resulta alentador, sin embargo, la lectura requiere matices. Argüello subrayó que desde 2020, coincidiendo con la pandemia de Covid-19, se observa una contracción sostenida en el número de nacimientos, de un promedio nacional que superaba los dos millones, ahora la cifra es menor. La comarca también refleja esta disminución, lo que sugiere que el descenso en muertes maternas no obedece únicamente a mejoras en la atención, sino a la reducción en embarazos.
Otro aspecto crítico es la cobertura de atención por personal calificado. Mientras que antes de la pandemia alcanzaba hasta el 98 por ciento en la comarca, actualmente ronda apenas el 89 por ciento. La caída evidencia una brecha que, en zonas rurales y comunidades apartadas, ha sido parcialmente cubierta por la labor de las parteras tradicionales.
El papel de estas mujeres, con profundo arraigo cultural y social en la región, ha cobrado mayor relevancia. Según el Observatorio de Mortalidad Materna, el estado concentra el mayor número de parteras tradicionales en el país. En los últimos años, particularmente tras la crisis sanitaria de 2020, se ha incrementado la atención de partos bajo sus manos. Para Argüello, este fenómeno no puede ser interpretado únicamente como una carencia, sino también como una muestra de la fortaleza comunitaria: “El trabajo de las parteras ha sido una contribución fundamental, sobre todo en comunidades lejanas donde no llegan los servicios de salud”.
La historia reciente también refleja cómo los cambios en las políticas sociales impactan directamente en la atención materna. Programas como Progresa, que en su momento vinculaban la asistencia a consultas médicas con apoyos económicos, aseguraban una cobertura casi total de los embarazos bajo supervisión institucional. Con la desaparición de estos mecanismos obligatorios, muchas mujeres dejaron de acudir regularmente a las unidades médicas.
Si bien las autoridades federales y estatales han impulsado esfuerzos para reforzar la atención a través del sistema de salud, los resultados aún enfrentan desafíos. La conjunción de menor cobertura institucional, menor número de nacimientos y el auge de las parteras tradicionales plantea nuevas preguntas sobre el futuro de la maternidad segura en Chiapas.
El Observatorio de Mortalidad Materna insiste en que la estrategia debe ser integral: combinar el fortalecimiento de la red institucional con el reconocimiento y capacitación de las parteras tradicionales, garantizando que las mujeres, independientemente de su lugar de residencia, tengan acceso a servicios dignos y seguros durante el embarazo, el parto y el puerperio.











































