Docentes advirtieron que la ausencia de recursos familiares es la principal causa del abandono escolar en comunidades
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La crisis económica que viven miles de familias en Chiapas se ha convertido en uno de los factores más determinantes del abandono escolar en el nivel medio superior. A pesar de los esfuerzos institucionales para mantener a los jóvenes en las aulas, la falta de ingresos empuja a muchos a desertar antes de concluir el bachillerato. El problema no solo reflejó una situación educativa crítica, sino también una profunda desigualdad social que limita el desarrollo del estado.
En menos de una década, la comarca perdió más de 25 mil estudiantes de preparatoria, según cifras oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP). De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 44 por ciento de la población ocupada en la entidad gana menos de dos salarios mínimos, y uno de cada tres hogares tiene dificultades para cubrir los gastos básicos de educación. En zonas rurales, donde la precariedad es más visible, las escuelas enfrentan salones vacíos y presupuestos cada vez más raquíticos.
La deserción, advirtieron especialistas, tiene consecuencias de largo alcance. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) estimó que una persona con educación media superior gana hasta 65 por ciento más que alguien sin ese nivel de estudios, lo que significa que cada joven que abandona la escuela se enfrenta a un futuro laboral más incierto. En el estado, donde el desempleo juvenil ronda el siete por ciento, esta brecha educativa agrava la marginación y perpetúa el círculo de pobreza intergeneracional.
Aunque existen programas como la Beca Universal Benito Juárez, que beneficia a más de 180 mil estudiantes chiapanecos, docentes y analistas coincidieron en que el apoyo económico no es suficiente. La falta de transporte escolar, la lejanía de los planteles y la escasez de maestros en comunidades apartadas son obstáculos cotidianos que desaniman a los jóvenes. La SEP ha reconocido que más del 20 por ciento de los planteles de educación media superior en el territorio presentan carencias de infraestructura básica, un factor que desmotiva la permanencia escolar.
El desafío es construir un entorno donde estudiar sea una posibilidad real y no un lujo. La educación media superior, está en riesgo de colapsar en las regiones más pobres del estado. Mientras el costo de la vida sube y los ingresos familiares no, la deserción escolar se mantiene como un reflejo doloroso de una economía que deja fuera a sus jóvenes más vulnerables.











































