Aun con esfuerzos municipales y federales, el comercio informal persiste como una práctica cotidiana
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Tuxtla Gutiérrez, el comercio de cigarros pirata continúa su curso con impunidad, a pesar de operativos municipales y revisiones de salud pública. Los mercados como Juan Sabines y el de los Ancianos se han convertido en puntos clave, donde cajetillas sin sellos oficiales o leyendas sanitarias se ofertan con empaques que simulan marcas reconocidas.
El atractivo de los bajos precios impulsa la demanda. Una cajetilla pirata puede costar apenas 18 pesos, frente a más de 70 pesos de una legal, lo que permite a los revendedores obtener márgenes de ganancia de hasta 80 pesos por paquete. Datos de la Secretaría de Economía indicaron que el 37 por ciento de los consumidores en Chiapas considera la diferencia de precio como el principal motivo para elegir productos ilícitos.
El riesgo para la salud es significativo. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) reportó que al menos el 25 por ciento de los cigarros ilegales en el sureste contienen aditivos prohibidos y niveles de alquitrán superiores a los permitidos. Por su parte, la Secretaría de Salud estatal advirtió que el 22 por ciento de los fumadores locales ha sufrido efectos adversos derivados del consumo de tabaco sin regulación, desde problemas respiratorios hasta intoxicaciones leves.
El comercio ilícito también erosiona la recaudación fiscal. Según la Unidad de Política de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, la evasión por tabaco ilegal en la regiónrepresenta 420 millones de pesos anuales. Este fenómeno se acentúa por la cercanía con la frontera sur, donde la introducción de mercancía sin control sanitario ni tributario es más fácil, lo que genera un mercado paralelo que se alimenta del margen económico y la escasa supervisión.
A pesar de los operativos, los puestos ambulantes logran reabastecer sus inventarios, esto consolida un circuito persistente de venta informal. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señaló que el 45 por ciento de los comercios informales en el centro de Tuxtla venden productos sin registro sanitario, lo que muestra que las estrategias de fiscalización actuales requieren ajustes más contundentes para frenar la expansión del tabaco ilegal y proteger tanto la salud como la economía local.



















































