Investigadores advirtieron que la petrolera infringe compromisos con contratistas y proveedores locales
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La crisis estructural de Petróleos Mexicanos (Pemex) podría golpear de nuevo a Chiapas desde dos frentes, los despidos en la zona Norte y el desabasto de gasolinas en la frontera. El economista e investigador Alfredo Cervantes advirtió que la empresa productiva del Estado está incumpliendo los compromisos de pago y transparencia asumidos tras la última contingencia.
En municipios como Reforma, Pichucalco y Ostuacán, la incertidumbre laboral crece entre trabajadores y proveedores. Datos de la Secretaría del Trabajo indicaron que, solo en el primer semestre de 2025, el sector energético redujo un 8.6 por ciento de su plantilla en la entidad, equivalente a más de mil 200 empleos directos. A ello se suman adeudos que superan los 250 millones de pesos con proveedores locales, según registros del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.
A nivel nacional, la petrolera arrastra una deuda superior a los 101 mil millones de dólares, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda, consolidándose como la más endeudada del mundo. El 74 por ciento de sus refinerías opera con pérdidas y la producción diaria ronda apenas 1.6 millones de barriles, una cifra que no alcanza los niveles de hace siete años. En la comarca, esa caída se reflejó en el encarecimiento del combustible, con un aumento de hasta 14 por ciento en el precio promedio durante los últimos seis meses, según la Comisión Reguladora de Energía.
En medio de la tensión, la diputada federal Ariana Rejón Lara pidió la instalación urgente de una mesa de diálogo con el director general de Pemex para exigir un calendario público de pagos y la inclusión de contratistas locales. Sin embargo, Cervantes advirtió que los recursos siguen destinándose a grandes corporaciones, lo que deja fuera a los pequeños empresarios chiapanecos.
El riesgo se amplía con la expansión del mercado ilegal de combustibles. Estimaciones del sector energético revelaron que hasta el 40 por ciento de la gasolina que circula en México podría provenir del huachicol. Si Pemex no cumple sus compromisos de pago, transparencia y distribución, el estado enfrentará una doble crisis, laboral y energética. En una región donde más del 60 por ciento de los hogares depende de la movilidad terrestre, un nuevo desabasto de gasolina podría traducirse en aumentos generalizados de precios y desempleo.











































