Organizaciones civiles advierten que la capital chiapaneca ha perdido más de 25 mil hectáreas de vegetación
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La pérdida de la cobertura vegetal en la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez avanza a un ritmo preocupante. Según un estudio reciente impulsado por diversas organizaciones civiles y ambientales, la capital chiapaneca enfrenta una degradación acelerada de su entorno natural, lo que impacta directamente en la calidad de vida de sus habitantes. La alarmante cifra de más de 25 mil hectáreas de vegetación perdidas en los últimos años pone de manifiesto la necesidad urgente de tomar medidas efectivas.
Karla Mancilla, coordinadora del proyecto “Conservación del Patrimonio Natural de la Zona Metropolitana de Tuxtla Gutiérrez”, explicó la importancia de este esfuerzo conjunto. “Este proyecto ha sido desarrollado en alianza con TheNature Conservancy México. Su objetivo es contribuir a la conservación del patrimonio natural mediante actividades de prevención, con un enfoque en el fortalecimiento de capacidades y participación ciudadana”, señaló Mancilla. Este enfoque busca no solo restaurar la vegetación, sino también involucrar a la comunidad en la protección de su entorno.
El diagnóstico de la situación revela una pérdida acelerada de la cubierta vegetal. Alan, un especialista ambiental, destacó la gravedad de la situación: “Se ha perdido alrededor de 25 mil hectáreas en el periodo analizado, con una pérdida promedio anual de más de 900 hectáreas. Esto es crítico y refleja una falta de planeación y organización en cuanto al territorio”, explicó. Este dato resalta la necesidad de un enfoque más estructurado en la gestión del espacio urbano y rural.
Ante esta situación alarmante, las organizaciones participantes han tomado la iniciativa de impulsar acciones de restauración, educación ambiental y prevención de incendios forestales. Mancilla indicó que “existe un proceso ya en marcha muy acelerado de pérdida de cobertura forestal, lo cual impacta directamente en la calidad de vida, el bienestar y la salud de las poblaciones urbanas y periurbanas”. En respuesta, el proyecto ha creado cuatro nuevas brigadas voluntarias para combatir incendios, capacitadas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y equipadas a través del mismo proyecto.
“Estas brigadas están listas para enfrentar la próxima temporada de incendios”, afirmó Mancilla, enfatizando la importancia de la preparación comunitaria. Además, el proyecto ha capacitado a más de 100 personas y desarrollado materiales educativos para fomentar la conciencia ambiental entre la población. “Participaron en actividades de restauración y elaboramos infografías, cápsulas de radio y otros materiales que facilitan a la ciudadanía comprender el territorio y emprender acciones para su restauración”, agregó.
Asegura que la participación ciudadana se convierte en un pilar fundamental para revertir el daño ecológico en Tuxtla Gutiérrez. Con proyectos como este, se busca no solo restaurar el entorno natural, sino también fortalecer una cultura ambiental que involucre a la comunidad. “El reto es grande, pero la participación ciudadana puede marcar la diferencia”, concluyó Mancilla.
La situación en la zona metropolitana de Tuxtla Gutiérrez es un llamado de atención sobre la importancia de preservar el patrimonio natural. La colaboración entre organizaciones, autoridades y la ciudadanía es esencial para garantizar un futuro sostenible, donde la vegetación y la calidad de vida de los habitantes sean priorizadas. La protección del medio ambiente es responsabilidad de todos, y cada acción cuenta en la lucha por un entorno más saludable y equilibrado.




















































