La mayoría de las víctimas son mujeres menores de 17 años
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Entre enero y octubre de 2025, Chiapas registró 531 denuncias por agresiones sexuales contra niñas, niños y adolescentes, una cifra que evidencia el resurgimiento de un problema persistente y profundamente arraigado. Las estadísticas de la Fiscalía General del Estado (FGE) reflejan un incremento del ocho por ciento respecto al mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 490 casos. Aunque las autoridades explican este crecimiento como resultado de una mayor confianza en las instituciones, los números mantienen encendida la alerta sobre la violencia sexual infantil en el estado.
Los delitos de mayor incidencia son la violación, la pederastia y el estupro. En el caso de violación, las denuncias pasaron de 288 a 301, mientras que la pederastia tuvo un aumento notable: de 94 a 133 casos, lo que representa un crecimiento del 41 por ciento. El estupro, aunque con menor volumen, también presentó un repunte del 50 por ciento, al pasar de 10 a 15 denuncias. Estas cifras muestran un fenómeno que no solo persiste, sino que se diversifica y afecta a menores de distintas edades y regiones.
La FGE atribuye el aumento en las denuncias al funcionamiento reforzado de la Fiscalía Especializada en Atención a Delitos Cometidos en Contra de Niñas, Niños y Adolescentes, una unidad que centraliza la atención, da seguimiento a los casos y acompaña a las víctimas con atención psicológica y jurídica. De acuerdo con la institución, la existencia de un espacio especializado anima a más familias a romper el silencio, en un contexto en el que el miedo, la vergüenza y la presión social suelen frenar la búsqueda de justicia.
El mapa de la violencia sexual infantil en Chiapas mantiene tendencias reconocidas, con mayor concentración en zonas urbanas. Tuxtla Gutiérrez encabeza la lista con 122 denuncias, seguido de Tapachula con 40, San Cristóbal de Las Casas con 38, Palenque con 25 y Tonalá con 18. También se observan incrementos en municipios como Yajalón, Ostuacán, Frontera Comalapa, Mazatán y Mapastepec, lo que evidencia que el problema ya no se limita a los centros poblacionales más grandes.
El perfil de las víctimas revela una realidad dolorosa: 45 menores tenían entre cero y cinco años; 158 entre seis y 11 años; y 342 entre 12 y 17 años. Del total, 487 víctimas son niñas y adolescentes mujeres, mientras que 58 son niños y adolescentes hombres. Estos datos confirman que la violencia sexual sigue afectando desproporcionadamente a las niñas, especialmente durante la adolescencia, etapa en la que la mayoría de los agresores forman parte del entorno cercano.
Organizaciones civiles han señalado que, si bien el aumento en las denuncias podría interpretarse como un avance en la visibilización del problema, las cifras de la Fiscalía solo representan una parte del panorama, dado que muchos casos continúan sin reportarse por temor, desinformación o falta de acompañamiento comunitario.
Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones y llaman a la ciudadanía a denunciar cualquier indicio de abuso sexual infantil a través de las fiscalías regionales y unidades especializadas en delitos contra menores. La prioridad, subrayan, es garantizar la protección de las víctimas y avanzar hacia la sanción efectiva de los responsables, en un contexto en el que la violencia sexual sigue siendo una de las agresiones más silenciadas y devastadoras para la infancia chiapaneca.











































