Evidenciaron las cargas adicionales, desigualdades y problemáticas de género que enfrentan las agentes
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La realidad de las mujeres policías en Chiapa de Corzo fue colocada en el centro del escenario a través de un monólogo que busca sensibilizar a la ciudadanía sobre las múltiples desigualdades que viven dentro y fuera de la corporación. La obra, impulsada por la Secretaría de las Mujeres, recibió a decenas de asistentes que presenciaron un relato crudo, cotidiano y profundamente humano sobre las cargas que recaen en las agentes que sirven en este municipio.
Marcela Bonilla Grajales, representante de mujeres y una de las impulsoras del evento, destacó que el propósito de la puesta en escena es mostrar al público desde niños hasta adultos que las mujeres pueden desempeñar cualquier oficio, incluso aquellos históricamente asociados a los hombres. Recordó que la jornada de una mujer policía no inicia al ponerse el uniforme, sino mucho antes.
“Hoy demostramos la vida de la policía, que se ve muy simple, que parece que no pasa nada, pero no es así. El hombre policía se viste y está listo; la mujer policía debe dejar ordenada la casa, a los hijos, planchar su uniforme y salir a la lucha diaria”, explicó.
El monólogo también sirve como recordatorio de que Chiapa de Corzo continúa dentro de los siete municipios con alerta de violencia de género, lo que refleja un panorama complejo para las mujeres que viven en la zona, incluidas las que integran las corporaciones de seguridad. Actualmente, el municipio cuenta con apenas 30 mujeres policías distribuidas en tres áreas: 15 en protección, 15 en tránsito y 15 en seguridad, un número reducido ante la demanda de atención que requiere el territorio.
Bonilla Grajales enfatizó que la presencia de más mujeres en la corporación es necesaria, pues su trato y enfoque suelen generar mayor empatía y cercanía en situaciones de conflicto. “No es por malexpresar a los caballeros, pero creo que una mujer entiende un poquito más”, señaló.
La funcionaria también habló sobre uno de los problemas más persistentes en Chiapa de Corzo: la violencia familiar. Explicó que muchas agresiones provienen de patrones heredados, donde todavía se justifican conductas violentas como parte de la crianza. “Hoy en día estamos trabajando para cambiar ese chip en las nuevas generaciones, porque los adultos todavía dicen: ‘así me enseñó mi papá, que hay que pegarle para que sepa quién manda’”, lamentó.
Además, advirtió que la violencia entre adolescentes se ha incrementado debido a factores como el uso de redes sociales, el consumo de alcohol y drogas, así como la normalización de comportamientos agresivos en las relaciones de pareja. Ante ello, se han implementado brigadas informativas en primarias, secundarias y otros niveles, con el objetivo de promover el respeto y la igualdad desde edades tempranas.
“Tenemos que enseñarles que las niñas y los niños ocupan el mismo espacio y que no debe haber diferencia ni de trato ni de oportunidades”, insistió.
El monólogo cerró con un fuerte aplauso del público, que reconoció la importancia de visibilizar las historias de quienes, además de resguardar la seguridad del municipio, luchan contra la desigualdad estructural. La obra abrió un espacio de reflexión urgente sobre el papel de las mujeres policías y los desafíos que enfrentan en un entorno donde la violencia de género continúa siendo una realidad dolorosa pero transformable.











































