Más de 20 mil productores han sido beneficiados en años anteriores con una reducción de hasta 30 por ciento en costos de producción
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En un estado donde la agricultura sigue siendo el corazón económico de miles de familias, el acceso a energía eléctrica a bajo costo puede marcar la diferencia entre producir o abandonar la tierra. Con la apertura de ventanillas del Programa Especial de Energía para el Campo (PEUA), Chiapas se prepara para beneficiar a productores agrícolas que utilizan sistemas de bombeo eléctrico para el riego, otorgándoles un subsidio de hasta 95 por ciento en el pago de energía.
La medida busca aliviar una de las cargas más costosas del sector. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, cerca del 70 por ciento de los sistemas de riego en la entidad dependen de energía eléctrica, y en los últimos cuatro años el costo promedio de este insumo ha aumentado más del 40 por ciento. Con el PEUA, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural pretende garantizar que los agricultores con concesión de uso de agua mantengan su producción sin comprometer su rentabilidad.
En la actualidad, el estado cuenta con más de 350 mil hectáreas de superficie agrícola irrigada, según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, pero solo el 46 por ciento opera con eficiencia debido a los altos costos de operación y mantenimiento. El subsidio eléctrico representará, por tanto, una estrategia de rescate productivo para cultivos como el maíz, el café y el plátano, que enfrentan una creciente competencia de estados con infraestructura más moderna y tarifas energéticas más accesibles.
La inscripción al programa estará abierta del 15 de octubre al 31 de diciembre de 2025 en los Distritos de Desarrollo Rural y en los Centros de Apoyo al Desarrollo Rural (Cader) distribuidos en distintas regiones del estado. Según datos de Agricultura, más de 20 mil productores se han beneficiado en años anteriores, al lograr una reducción promedio del 30 por ciento en los costos totales de producción agrícola.
En un contexto de cambio climático y sequías recurrentes, este subsidio representó más que un apoyo económico, es una política de supervivencia. Para Chiapas, donde la tierra sigue siendo el sustento de millones, garantizar energía para el riego es también garantizar alimentos, empleo y continuidad en un campo que exige cada vez más respaldo real y menos promesas.











































