Sarelly Martínez Mendoza
Quiero referirme en esta ocasión, a dos artes practicadas con maestría, sapiencia y buen humor por el doctor Marco Antonio Besares Escobar. Me refiero a dos ciencias ya olvidadas, pero que en sus prácticas de apapachos con árboles y avistamiento de pájaros ha tenido la inspiración de rescatarlas y reinventarlas para regocijo de sus amigos,lectores y seguidores.
Estas dos ciencias perdidas son: la heteronimancia y la heteromancia, también llamada ornitomancia. Heteronimancia y heteromancia se parecen, pero no son lo mismo.
La heteronimancia es una ciencia que está emparentada conla alquimia, y ustedes saben que la alquimia buscaba el elixir de la vida eterna, y sus practicantes dominaban el arte de latransmutación. Es decir, aquellas personas sabias podían multiplicarse en varios personajes o en aves, según su buen o mal humor. Podían convertir el fierro, en oro; el agua, en vino. Desgraciadamente, esa ciencia se ha perdido o no del todo.
El doctor Marco Antonio, como practicante gozoso de la heteronimancia ha transmutado en muchos personajes. Es él y sus heterónimos. Es poeta, bolopoeta, embebiéndose de poesía sin alcohol; ha sido domador de hamaca, un feliz habitante del ombligo del mundo de Villaflor, es notario de los asombros cotidianos, andarín, pata de chucho en busca de aves, pajarero, fotógrafo y pintor, y en esta últimatransmutación, me ha sorprendido, porque ha desplegado su ingenio y su talento acumulados en libros, en la vida, en el arte de caminar, al pintar murales para crear el museo más grande de alas y vuelos de la frailesca y sus pueblos circundantes.
El otro arte que practica es la heteromancia, una ciencia inventada por los griegos, y transformada por los romanos en ornitomancia, que es el arte de adivinar el futuro por medio del vuelo de los pájaros. Ornitomancia tiene sus raíces en el griego ornis, que quiere decir pajarito, y manteia,adivinación. Ornitomancia, es pues la adivinación por medio del pajarito, y por extensión del vuelo de los pájaros. En losvuelos sin afán, en esta ciencia útil y olvidada, el doctor Besares es sumo pontífice y sacerdote del desparpajo y la certeza.
Adivina el futuro con solo mirar al cielo. A veces camina horas, días, para descifrar misterios. Hagan una prueba, abran el libro Vuelo sin afán, en la página que quieran, y aparecerá fotografiada su suerte. Si es un pájaro de colores,tendrán una vida plena, feliz y duradera, con espacios para el relajo y la cabeza horneada, regada con taberna. Si, por el contrario, sale un pijuy o un zanate, los espera una vida conformista, apaciguada y misteriosa, pero serán disfrutadores de las noches y las madrugadas. Seres nocturnos, góticos, desvelados.
Me asombra lo que hace el doctor Marco Antonio con estas dos ciencias que ahora nos convocan. Pero más me apantallasu arte de adivinar el futuro.
En una ocasión en que lo visité en el Apapacho y solo para sorprenderme con su magia me recibió con cuatro tucanes a la entrada de su casa. Para que quedara constancia de su habilidad de convocar a tanta belleza, sacó su cámara y tomó una fotografía de aquella hilera de pájaros, a quienes pidió que posaran desde un precioso matilisguate. La foto, y el relato, está en la página 140 de este libro.
No contento, con haber domado aquellas aves, y solo porque no quiso, no los puso en la palma de su mano, se propuso adivinarme el futuro.
Miró a aquellos tucanes que después de darme la bienvenida volaban rumbo al Nambiyiguá, o yo no sé a dónde los mandaría a volar, pero el ornitomancio y doctor Marco Antonio Besares me pronosticó muy serio que ganaría un caso jurídico en el que sin quererlo me habían involucrado.Aunque otros me vaticinaban que lo perdería, con su palabra mágica no tuve dudas. Hoy puedo decirles que el caso está resuelto a mi favor, y que él conocía el desenlace desde hace más de dos años.
Le pregunté cómo pudo leer en aquel despegar de tucanes jóvenes mi suerte echada entre archivos judiciales. Me respondió que era muy fácil: que aquellos tucanes habían volado rumbo al mero corazón de la frailesca y que habían volado juntos. Me pronosticó, además, que en este largo proceso judicial no me abandonarían los amigos, por el contrario, serían solidarios y hasta se unirían otros tucanes más a nuestro vuelo. Y así fue. Ahora somos una parvada.
La verdad es que no he querido consultarlo sobre asuntos más terrenales, como el modo de ganarme la lotería, por ejemplo, porque no quiero volverme rico y envanecido en lo material. Soy rico con la amistad generosa de mi amigo y maestro Marco Antonio Besares Escobar, practicante del difícil arte volar en este mundo de incertidumbres.
A disfrutar, pues Vuelo sin afán, un libro nos devuelve el gozo de la magia y del asombro en la vida cotidiana. Muchas gracias.
(Texto leído en la presentación de Vuelo sin afán, publicado por Editorial Tifón, de Marco Antonio Besares Escobar).











































