Brechas en conectividad, infraestructura y habilidades digitales limitan el uso de estos servicios
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El sur del país vuelve a aparecer en el mapa financiero nacional como la región donde la inclusión avanza con mayor lentitud. Guerrero, Oaxaca y Chiapas permanecen en el nivel más bajo del Índice Nacional de Inclusión Financiera 2025, un rezago que no solo evidenció carencias económicas, sino también desigualdades históricas en infraestructura y acceso digital. Según el Banco de México, el 60 por ciento de los municipios del país carece de una sucursal bancaria, una ausencia más marcada en el sureste.
Aunque el uso de herramientas digitales creció de manera acelerada el indicador mostró que la adopción no ha sido homogénea. La falta de conectividad limita a comunidades que, incluso con dispositivos móviles, no pueden acceder a servicios estables. El Instituto Federal de Telecomunicaciones señaló que solo 56 por ciento de los hogares del sur-sureste cuenta con Internet fijo, muy por debajo del promedio nacional.
El contraste urbano-rural es otro muro para la inclusión financiera. Mientras un 33.7 por ciento de usuarios urbanos realiza operaciones bancarias en línea, en las zonas rurales apenas alcanza el 13.5 por ciento. Estas diferencias explican por qué transacciones como pagos con TPV representan menos del 20 por ciento del total en las tres entidades. A ello se suma que, de acuerdo con Consejo Nacional de Población de México, el 54 por ciento de la población de estas regiones vive en localidades de alta o muy alta marginación, lo que dificulta la adopción de servicios formales.
Para los bancos, el problema no es de oferta, sino de condiciones estructurales, carreteras insuficientes, baja bancarización y habilidades digitales limitadas. El propio Banamex recordó que el uso persistente de efectivo domina las economías locales. En México, el 86 por ciento de las compras menores a 500 pesos se realizan en efectivo, según Banxico, un hábito arraigado en las zonas con menor presencia financiera.
Aun con estas barreras, el sureste mantiene un potencial enorme para integrarse a un ecosistema financiero que reduzca el uso de efectivo y amplíe el acceso a créditos, seguros y pagos electrónicos. El índice reveló que solo Guerrero iguala la media nacional en créditos totales, mientras que Chiapas y Oaxaca se mantienen por debajo en casi todos los rubros. La conclusión es clara, sin inversión sostenida en infraestructura, conectividad y educación digital, la inclusión financiera seguirá siendo un privilegio geográfico.











































