La organización dará un papel central a las juventudes indígenas, como parte de una apuesta por la no violencia
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
A 28 años de la masacre de Acteal, la Sociedad Civil Las Abejas volvió a convocar a la memoria colectiva en San Pedro Chenalhó, al anunciar una conmemoración de dos días en la comunidad tsotsil, el llamado buscó recordar el ataque ocurrido el 22 de diciembre de 1997, cuando 45 personas indígenas y dos no nacidos fueron asesinados, un hecho que la propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó como una de las violaciones más graves contra población civil en la historia reciente del país.
La organización planteó una jornada que combinará actos religiosos y expresiones de protesta, bajo la premisa de que la memoria también es una forma de resistencia. A casi tres décadas, la exigencia de justicia sigue vigente en una entidad donde, de acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, más del 28 por ciento de la población se reconoce como hablante de una lengua indígena, lo que colocó a Chiapas como uno de los estados con mayor presencia de pueblos originarios en México.
Las Abejas pusieron énfasis en la participación de las juventudes, con un encuentro programado para el 21 de diciembre dirigido a jóvenes de entre 15 y 25 años, los temas dialogan con una realidad marcada por la desigualdad estructural, ya que, según las mediciones más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, alrededor del 75 por ciento de la población chiapaneca vive en situación de pobreza.
La masacre de Acteal no puede entenderse sin el clima de violencia que se vivía en Los Altos en los años 90. Informes oficiales y diagnósticos de derechos humanos reconocieron que miles de personas fueron desplazadas de manera forzada en esa región antes y después de 1997, un fenómeno que agravó la ruptura social y dejó comunidades enteras en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Las Abejas de Acteal también convocaron a medios de comunicación, feligreses y organizaciones sociales a acompañar la conmemoración del 22 de diciembre en la comunidad. Más allá del acto simbólico, la organización insistió en que mantener viva la memoria es una forma de confrontar la impunidad y de advertir que la violencia contra los pueblos indígenas no es un episodio cerrado.






































