Con más de 15 años de trayectoria, el artista ha consolidado un trabajo que combina escultura, pintura y diversas disciplinas
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
El arte como vocación, como trabajo y como forma de expresión se manifiesta en las esculturas monumentales que hoy pueden apreciarse en el Parque Bicentenario de Tuxtla Gutiérrez, detrás de estas piezas se encuentra Daniel Salomón, artista plástico con una trayectoria de más de 15 años, cuya obra abarca desde la escultura religiosa hasta figuras de gran formato inspiradas en la iconografía popular y el cine.
Daniel Salomón se define como un artista integral, además de escultor, ha sido músico y ha incursionado en el teatro, disciplinas que han influido en su manera de crear, de forma profesional, se ha dedicado a la escultura durante los últimos 15 años, consolidando un oficio que exige tiempo, paciencia y un profundo conocimiento de materiales y formas.
Las esculturas que actualmente se exhiben en el Parque Bicentenario forman parte de un nacimiento monumental elaborado con resinas, metal y fibra de vidrio, pintadas al óleo y acrílico, de acuerdo con el artista, uno de los mayores retos en este tipo de obras es la creación del rostro humano, considerado uno de los elementos más complejos dentro de la escultura.
“Rostro y cuerpo humano es de lo más complicado, porque cuando te piden una comisión, tiene que parecerse al personaje”, explicó.
A pesar de la complejidad técnica, las piezas del Parque Bicentenario fueron realizadas en tiempo récord, Salomón detalla que los tres personajes principales y dos osos monumentales se elaboraron en aproximadamente dos semanas y media, un proceso que implicó largas jornadas de trabajo continuo.
Para el escultor, la pasión por el arte es algo natural, considera que todas las personas nacen con un espíritu creativo, aunque no todas deciden convertirlo en su forma de vida. En su caso, desde la infancia mostró interés por modelar figuras con plastilina, recreando personajes animados, lo que marcaría el inicio de su camino artístico.
Su primera obra formal, recordó, fue una escultura religiosa: un Cristo, realizada como comisión pagada, lo que representó el inicio de su carrera profesional, desde entonces, su trabajo se ha diversificado, Daniel Salomón asegura que puede crear prácticamente cualquier figura imaginable, desde iconografía religiosa hasta fantasmas, monstruos y personajes inspirados en el cine.
Cada obra, afirma, representa un nuevo reto, dado que el arte no se repite ni se mecaniza, a diferencia de otros oficios, señala, cada escultura implica nuevas formas, colores, espacios y expresiones, lo que obliga al artista a reinventarse constantemente.
Su talento lo ha llevado más allá de Chiapas, actualmente, cuenta con piezas distribuidas en distintas partes de la República Mexicana y algunas obras en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, además de colaboraciones con otros artistas.



































