El ayuntamiento endureció su reglamento de limpia ante denuncias ciudadanas por tiraderos improvisados
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En San Cristóbal de Las Casas la constante saturación de los contenedores y espacios públicos con basura son una problemática grave que expone al ecosistema urbano y a la salud pública, por ello, las autoridades municipales han optado por modificar el reglamento local con la intención de aplicar sanciones severas, establecer horarios para tirar desechos y mitigar cualquier otra acción que rebase los límites permitidos por el ayuntamiento.
Las modificaciones realizadas a las leyes de San Cristóbal, fueron emitidas a fin de identificar a los usuarios que utilicen los puntos de recolección como tiraderos improvisados, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, cada habitante del municipio genera en promedio 0.9 kilogramos de residuos al día, volumen que se multiplica por prácticas irregulares como el uso de vehículos de gran capacidad para deshacerse de basura ajena al servicio domiciliario.
El ayuntamiento justificó las sanciones al señalar que el desbordamiento constante de contenedores fue una de las principales quejas ciudadanas durante 2024. Datos oficiales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) indicaron que el 38 por ciento de los residuos urbanos en la comarca termina en sitios no controlados, una cifra que explica por qué las multas buscan frenar conductas reiteradas más que castigar de manera aislada.
La reforma también reconoció un límite institucional: no se puede exigir separación de residuos sin infraestructura suficiente, según la propia Semarnat, solo tres de cada 10 municipios del país cuentan con sistemas formales de separación y aprovechamiento de basura. En ese contexto, San Cristóbal optó por alinear su reglamento a la discusión nacional sobre economía circular, sin imponer obligaciones que hoy serían letra muerta.
El trasfondo ambiental es quizá el más delicado, debido a que la información del Servicio Geológico Mexicano confirmó que la ciudad se asienta sobre un sistema kárstico vulnerable, donde los lixiviados pueden filtrarse al subsuelo, con la publicación del reglamento prevista para enero, se envía el mensaje de que antes de hablar de basura cero, el municipio busca frenar el desorden cotidiano que acelera la contaminación ambiental de la ciudad.











































