Señalan la urgente necesidad de fortalecer la atención psicológica y acompañamiento social
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La temporada decembrina, pese a estar asociada a reuniones familiares, regalos y celebraciones, puede convertirse en una época especialmente difícil para las personas adultas mayores. Para varios especialistas en salud mental, los días festivos no siempre significan bienestar emocional: soledad, recuerdos de seres queridos ausentes, tensiones familiares y la presión por cumplir expectativas sociales pueden desencadenar o agravar cuadros de depresión en este grupo poblacional.
Según datos del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), entre el 15 y el 20 por ciento de los adultos mayores en México padece depresión, una proporción más del doble del promedio mundial, que se sitúa en torno al siete por ciento para este grupo etario. En estados como Campeche, se estima que 11 mil 209 personas mayores requieren atención psicológica durante diciembre, y alrededor del 10 por ciento de los adultos mayores atendidos por Inapam son canalizados a especialistas en psicología y psiquiatría para tratar crisis emocionales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que aproximadamente 14 por ciento de las personas de 70 años o más tienen algún trastorno mental, donde la depresión y la ansiedad son los más frecuentes, y que el envejecimiento poblacional presagia un incremento de estos padecimientos en los próximos años.
Los psicólogos señalan varios factores que potencian la depresión en esta época: el aislamiento social, la pérdida de rutinas, el duelo por seres queridos fallecidos y la presión de expectativas familiares. “Muchas personas mayores viven estas fiestas con la sensación de que ya no pertenecen al flujo de la vida cotidiana de sus familias. La soledad y el recuerdo de ausencias pueden generar tristeza profunda que no siempre se descifra como depresión formal, pero sí reduce significativamente su calidad de vida”, explicó la psicóloga clínica Dra. Verónica Torres, con 15 años de experiencia en gerontopsicología.
El impacto de la depresión en adultos mayores no se limita a un estado de ánimo bajo: puede traducirse en alteraciones del sueño, cambios en el apetito, pérdida de interés por actividades habituales y hasta pensamientos de autolesión o suicidio, advirtieron los expertos.
Para el psiquiatra gerontólogo Dr. Luis Medina, “la depresión en personas mayores es un problema de salud pública que tradicionalmente se ha invisibilizado. No es ‘normal’ sentirse triste por la edad: es un trastorno tratable, sin embargo, la falta de detección temprana, estigma y escasez de servicios especializados son barreras reales que impiden que muchos reciban ayuda cuando más la necesitan”.
Las cifras de atención psicológica también revelan brechas importantes: aunque programas públicos canalizan a una parte de los adultos mayores hacia terapias, una gran mayoría permanece sin diagnóstico ni tratamiento adecuado. Factores como la falta de movilidad, recursos económicos limitados y la ausencia de una red familiar de apoyo contribuyen a que muchos casos pasen desapercibidos.
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La falta de detección temprana, estigma y escasez de servicios especializados son barreras





































