El anonimato e identidades falsas en plataformas digitales dificultan la denuncia y fomentan la impunidad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El acoso a las mujeres ha sido una problemática que durante décadas se ha experimentado, sin embargo, con la adopción de las nuevas tecnologías logró a evolucionar a una mayor escala, hoy en día, el ciberacoso se convirtió en una constante normalizada en la sociedad, tan solo en los últimos cinco años, las agresiones digitales contra las féminas contabilizaron un 20 por ciento, estadística que expone la ineficiencia de las instituciones gubernamentales para frenar dicha práctica que se hizo más fértil desde el anonimato.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmó que en 2024 alrededor de 18.9 millones de personas fueron víctimas de ciberacoso en México, y más de la mitad fueron mujeres. A ello se suma que el 29 por ciento reportó agresiones de tipo sexual y el 27.5 por ciento recibió contenido sexual no solicitado, lo que evidenció un patrón de violencia de género que se replicó en entornos digitales.
Aunque entre 2020 y 2024 hubo una ligera variación en las cifras, la reducción fue mínima, puesto que el porcentaje de mujeres que sufrió ciberacoso pasó de 22.5 a 20.2 por ciento. El Inegi también señaló que el 36 por ciento de las agresiones se realizaron mediante identidades falsas, una práctica que dificultó la denuncia y reforzó la impunidad. Además, solo uno de cada 10 víctimas reportó el hecho ante alguna autoridad.
Este contexto nacional marcó un revuelo en Chiapas, donde una joven profesionista denunció acoso sexual digital por parte de un empresario del sector restaurantero. El caso, respaldado por una fundación civil, evidenció cómo el abuso de poder y la violencia digital se entrelazan en espacios laborales, donde el silencio suele imponerse por miedo a represalias y desgaste emocional.
El Inegi estimó que el 21 por ciento de las mujeres usuarias de Internet ha enfrentado alguna forma de violencia digital; que el 35 por ciento de las víctimas experimentó afectaciones emocionales como ansiedad o miedo; que el 62 por ciento bloqueó o dejó de usar plataformas tras el acoso; y que en entidades del sur del país menos del 15 por ciento de los casos llega a instancias legales, el ciberacoso no es un problema aislado, es una deuda pendiente con las mujeres y con el derecho a habitar el espacio digital sin violencia.





































