Su trayectoria criminal ha marcado durante casi dos décadas la vida pública de la región
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
La noche del 5 de enero de 2026, fuerzas de seguridad estatales recapturaron en el norte de Chiapas a Enoch Díaz Pérez, expresidente municipal de Pueblo Nuevo Solistahuacán, un personaje cuya trayectoria política y criminal ha marcado durante casi dos décadas la vida pública de la región. La detención ocurrió en el marco de un operativo interinstitucional encabezado por la Fiscalía General del Estado (FGE), la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal y la Guardia Estatal Preventiva.
La aprehensión se realizó en cumplimiento de una orden judicial por el delito de atentado contra la paz y la integridad corporal y patrimonial de la colectividad, en agravio de la seguridad pública del estado, derivado de hechos violentos registrados entre julio y noviembre de 2025 en el municipio de Tapalapa. Durante el operativo también fue detenido Samuel D. P., hermano del exalcalde, ambos señalados como presuntos líderes de un grupo paramilitar.
De acuerdo con la carpeta de investigación de la FGE, un grupo armado de aproximadamente 100 personas ingresó de manera violenta al municipio de Tapalapa durante el segundo semestre de 2025. Los sujetos, encabezados presuntamente por Enoc D. P., impusieron al exalcalde como un supuesto “nuevo líder”, instaurando un clima de terror entre la población.
Los informes oficiales señalan que el grupo armado amenazó a habitantes, estableció toques de queda, intimidó al director de Seguridad Pública Municipal, interrumpió reuniones comunitarias y paralizó proyectos sociales, vulnerando de manera directa la gobernabilidad y la paz social en la zona.
Tras su detención, Enoch Díaz Pérez fue puesto a disposición del Distrito Judicial de Cintalapa, donde un juez determinará su situación legal en los próximos días.
La recaptura ocurre apenas un año después de que Díaz Pérez recuperara su libertad. El 15 de enero de 2025, el exalcalde fue excarcelado tras obtener un amparo directo, pese a haber sido condenado en septiembre de 2023 a 110 años de prisión por el homicidio calificado de cinco personas, ocurrido el 5 de junio de 2021, en el contexto del proceso electoral en Chiapas.
La liberación generó indignación entre familiares de las víctimas, organizaciones sociales y habitantes de Pueblo Nuevo Solistahuacán, quienes advirtieron desde entonces sobre el riesgo de que el exfuncionario retomara el control político y armado en la región.
LA MASACRE DE 2021: VIOLENCIA ELECTORAL Y CRIMEN ORGANIZADO
Los hechos que llevaron a su condena ocurrieron cuando un grupo armado emboscó un convoy que transportaba paquetería electoral en el tramo entre las comunidades de Avellano Buenavista y La Cumbre, dentro del municipio de Pueblo Nuevo Solistahuacán.
En el ataque murieron Bernardino Sánchez Gómez, Silvia Sánchez Sánchez, Ramiro Díaz Sánchez, Moisés Sánchez Sánchez y Héctor Hernández López, todos ellos vinculados al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y participantes del proceso electoral de ese día.
Un sobreviviente menor de edad relató que el ataque se debió a la negativa de las víctimas a obedecer órdenes de Enoc Díaz Pérez. Posteriormente, el menor fue herido tras difundir dicha versión.
La agresión fue confirmada públicamente por Jesús Zambrano, entonces dirigente nacional del PRD, quien exigió una investigación exhaustiva y denunció el uso de la violencia para coaccionar la voluntad ciudadana.
Las investigaciones también vinculan a Díaz Pérez con el liderazgo del grupo paramilitar “Amigo Revolucionario Número 7”, anteriormente conocido como “Los Diablos”, organización que ha protagonizado diversos episodios de violencia en la región norte de Chiapas.
Uno de los episodios más graves ocurrió el 21 de enero, cuando integrantes de “Los Diablos” se enfrentaron a balazos con el grupo “Los Marianos” en la comunidad tsotsil de Aurora Ermita, presuntamente por la posesión de una estatuilla de oro con forma de burro, considerada un símbolo de poder y fortuna. El enfrentamiento dejó cuatro personas muertas y cinco heridas.
Medios locales señalaron que “Los Marianos” estarían encabezados por José Luis Flores Gómez, actual edil de Pueblo Nuevo Solistahuacán, adversario político histórico de Díaz Pérez.
UN HISTORIAL MARCADO POR LA VIOLENCIA
La trayectoria de Enoc Díaz Pérez está plagada de antecedentes penales:
-2008: Detenido junto a su hermano David por la muerte de tres agentes de la Policía Estatal.
-2014: Siendo alcalde por el PRD, fue detenido por secuestro, tortura, asociación -delictuosa y abuso de autoridad; fue desaforado y recluido en el penal de “El Amate”.
-2014: Vinculado al doble homicidio de Armando Montejo López y su hijo, lo que derivó en el destierro de 20 familiares en Aurora Ermita.
-2024: Apoyó candidaturas del Partido Encuentro Social, incluida la de su hija Mirtle Yuriana Díaz Ruiz, y fue relacionado con respaldos políticos a nivel estatal.
La liberación de Díaz Pérez mediante amparo evidenció fallas estructurales del sistema de justicia, particularmente en casos donde confluyen poder político, violencia armada y control territorial.
Familiares de las víctimas habían advertido desde 2022 sobre la posibilidad de su liberación y el riesgo de represalias. Tras recuperar la libertad, testigos anónimos señalaron que el exalcalde regresó a la región, manteniéndose oculto, pero activo políticamente.
Hasta ahora, la Fiscalía General del Estado no ha informado si apeló la resolución judicial que permitió su excarcelación.
Tras la recaptura, la FGE reiteró su compromiso de trabajar de manera coordinada para combatir el delito y garantizar la paz en Chiapas, asegurando que no habrá tolerancia a la impunidad, incluso cuando se trate de exfuncionarios con influencia política.
La detención de Enoc Díaz Pérez reabre el debate sobre la penetración de grupos armados en la política local, la vulnerabilidad de las comunidades indígenas y rurales, y la urgencia de fortalecer un sistema de justicia que garantice verdad, reparación y no repetición.
Mientras tanto, en municipios como Tapalapa y Pueblo Nuevo Solistahuacán, la población sigue esperando que la justicia no vuelva a quedar atrapada entre el miedo, la violencia y el poder.




















































