Manuel Velázquez
La diversidad cultural de México constituye un tesoro invaluable que se manifiesta en la riqueza de sus prácticas artísticas. No obstante, la historia de las políticas culturales en el país, y específicamente las implementadas en Veracruz, han estado marcadas por la exclusión y la homogeneización, lo que ha resultado en la folclorización y occidentalización de las culturas originarias.
Como señala Guillermo Bonfil Batalla en su “Teoría del control cultural”, vivimos en una cultura apropiada, forzada a adaptarse creativamente a elementos externos, y enajenada, sometida a decisiones externas a través de una cultura impuesta. En 2026, es imperativo cambiar este paradigma y desarrollar políticas culturales que atiendan la diversidad de prácticas artísticas de las culturas originarias en Veracruz, sin caer en la folclorización ni la occidentalización.
Las políticas culturales deben facultar a las comunidades para ejercer, transformar y controlar su cultura, promoviendo una cultura autónoma con decisiones propias. La propuesta de Bonfil Batalla puede ser utilizada por la Secretaría de Cultura de Veracruz para diseñar políticas culturales centradas en las comunidades y reconocer las formas en que las personas luchan por sostener o recuperar sus modos de vida.
Para lograr esto, es fundamental partir de un enfoque participativo que reconozca la autonomía y la capacidad de las comunidades indígenas para definir sus propias expresiones culturales. Esto implica crear espacios de diálogo y colaboración entre los actores culturales, las comunidades y el Estado, para diseñar políticas que respondan a las necesidades y aspiraciones de cada pueblo.
Es importante reconocer que las culturas originarias no son entidades homogéneas ni estáticas, sino que son plurales y están en constante evolución y transformación. Por lo tanto, las políticas culturales deben ser flexibles y adaptables, capaces de responder a la diversidad y complejidad de las realidades culturales de Veracruz.
Una política cultural inclusiva y diversificada debe priorizar la preservación y promoción de las diversas lenguas indígenas, así como el apoyo a la creación y difusión de obras artísticas que reflejen la complejidad cultural de la región. Esto puede lograrse a través de programas de participación ciudadana, consulta a las comunidades para que sean ellas las que definan sus prioridades e intereses, mayor financiamiento, residencias artísticas, festivales y eventos culturales que celebren la riqueza de las culturas originarias.
Es fundamental que estos programas sean diseñados y gestionados de manera participativa, con la colaboración de las comunidades y los artistas indígenas, garantizando así su relevancia y efectividad en el fortalecimiento de la identidad cultural y la diversidad de Veracruz.
Además, es necesario cuestionar y transformar las estructuras de poder y los discursos que han perpetuado la exclusión y la marginación de las culturas originarias. Esto implica reconocer y valorar la epistemología y la cosmovisión de los pueblos indígenas, y promover una educación intercultural que reconozca la diversidad cultural como un valor fundamental.
La educación intercultural debe ser un eje transversal en la política cultural, permitiendo a los artistas y creadores indígenas desarrollar sus propias narrativas y expresiones artísticas, libres de imposiciones externas y en diálogo con sus propias tradiciones y contextos. De esta manera, se fomentará una comprensión más profunda y respetuosa de la diversidad cultural de Veracruz.
Es hora de reconocer y valorar la riqueza cultural de los pueblos indígenas y de trabajar juntos para construir un futuro más justo y equitativo para todos. La diversidad cultural es un tesoro que debemos preservar y promover, y es nuestra responsabilidad hacerlo de manera responsable y respetuosa.
La inclusión de las comunidades y la promoción de la diversidad cultural deben ser objetivos prioritarios para la Secretaría de Cultura de Veracruz, fomentando un desarrollo cultural sostenible y equitativo que beneficie a todos los veracruzanos.




















































