Factores externos y ajustes internos marcarán el rumbo económico de la entidad
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
2026 viene cargado de nuevos retos económicos para las familias chiapanecas, entre la autorización de nuevos impuestos y modificaciones en el salario mínimo, el poder adquisitivo de los ciudadanos podría verse mermado, ante el aumento de los productos de primera necesidad y los servicios, los efectos negativos de la inflación podrían verse de manera gradual con el paso de los meses, indicó el empresario Rafael Rojo Galnares.
De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), el incremento de 13 por ciento al salario mínimo elevó el ingreso diario a 315.04 pesos, mientras que en la frontera norte alcanzó 440.87 pesos, sin embargo, el sector productivo advirtió que este ajuste impactó de forma transversal la estructura salarial, al generar mayores costos laborales sin que los sueldos medios y altos crecieran en la misma proporción, lo que comprimió márgenes financieros en empresas y comercios.
A esta presión se sumó el componente fiscal, puesto que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mostró que, para 2026, los impuestos especiales a productos como bebidas azucaradas, alcohol y tabaco registraron incrementos por encima del cuatro por ciento, rubros que, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, representaron hasta 6.4 por ciento del gasto corriente de los hogares urbanos. El traslado de estos costos al consumidor final apareció como una consecuencia casi inevitable.
Por otra parte, el Banco de México, estipuló que la inflación en la comarca y el resto del país podría alcanzar nuevos índices históricos que rondarían entre el cuatro y el 4.5 por ciento en 2026, dato que supera con creces al tres por ciento que se pretendía mantener. Otro de los factores que tienen injerencia en el incremento de precios es la inestabilidad del precio del petróleo y los conflictos internacionales vigentes, estos dos últimos tienen un peso directo en los costos de transporte, energía y alimentos.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, señaló que, aunque el aumento salarial mejoró el ingreso laboral, más del 35 por ciento de la población ocupada destinó la mayor parte de su salario a alimentos y servicios básicos, rubros sensibles a la inflación. Bajo este contexto, el mercado quedó sujeto a la lógica de la oferta y la demanda, mientras el margen de intervención gubernamental se mantuvo acotado, esto dejó que los efectos del ajuste se reflejaran, poco a poco, en el bolsillo de las familias.











































