El mayor rezago se registra en zonas indígenas, donde la población carece de acceso al líquido potable y saneamiento básico
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, la contaminación del agua se ha convertido en un problema que amenaza tanto la salud pública como los ecosistemas del estado. Con una generación diaria de 135 mil metros cúbicos de aguas residuales, solo el 30 por ciento recibe algún tratamiento, según datos de Comisión Nacional del Agua. Este déficit ha colocado a Chiapas entre los estados con mayor riesgo de contaminación de ríos y cuerpos de agua en el sureste del país.
En la actualidad, el estado cuenta con 338 plantas de tratamiento distribuidas en 41 municipios, pero ninguna cumple con la normatividad ambiental vigente, la capacidad instalada de estas plantas alcanza solo 77 mil 760 metros cúbicos diarios, lo que representa apenas el 58 por ciento de las necesidades diarias de tratamiento. En Tuxtla Gutiérrez, dos plantas y el Sistema Municipal de Agua Potable permiten un tratamiento más efectivo, pero fuera de la capital, gran parte del agua solo recibe cloración.
El rezago en infraestructura es grave en zonas indígenas, donde se estima que el 65 por ciento de la población carece de acceso pleno a agua potable y tratamiento de aguas residuales, además, alrededor de 112 mil personas consumen agua que no cumple con criterios de potabilidad, lo que aumenta los riesgos de enfermedades gastrointestinales y otros problemas de salud. La insuficiencia de plantas y la falta de rehabilitación han generado que más del 70 por ciento de los ríos del estado presenten contaminación microbiológica o química por descargas urbanas y agroindustriales.
El Gobierno estatal ha señalado la urgencia de una campaña integral para rehabilitar plantas existentes y construir nuevas, al incorporar a los municipios en planes de infraestructura hídrica hasta 2030. A nivel financiero, los 124 ayuntamientos cuentan con un crédito autorizado por Banobras de siete mil 800 millones de pesos para proyectos de agua potable y tratamiento de aguas residuales, pero hasta ahora ningún municipio ha ejercido estos recursos, según reportes de la Comisión de Hacienda.
Especialistas advirtieron que la falta de tratamiento adecuado afecta no solo a la salud de la población sino también a la biodiversidad acuática. Se calcula que más de 48 cuerpos de agua en la región presentan deterioro ecológico moderado a grave, lo que limita actividades productivas como la pesca y el turismo.




















































