La falta de medición y control facilita pérdidas, mientras tanto, el sistema carece de datos precisos sobre el volumen desperdiciado
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, el problema del agua comienza en la pérdida del recurso antes de llegar a los hogares, dado que, en las principales ciudades, la infraestructura hídrica deteriorada ha convertido a las fugas en una constante, sin mediciones precisas ni mecanismos eficaces para frenar el desperdicio. El resultado es un sistema que produce agua suficiente, pero la pierde en el trayecto.
El diseño de la red urbana se ha visto superada por el crecimiento de la ciudad y en municipios como Tuxtla Gutiérrez, las tuberías tienen entre 30 y 45 años de antigüedad, casi al límite de su utilidad. De acuerdo con cifras oficiales, más del 60 por ciento de la infraestructura hidráulica en zonas urbanas de la entidad fue instalada antes de 1995, lo que incrementa la probabilidad de fugas y colapsos.
Tan solo en la capital chiapaneca se reportaron alrededor de 40 fugas diarias, lo que proyectó más de 14 mil 600 al año si la tendencia se mantiene. Aunque el organismo operador atiende la mayoría, el volumen perdido es del 40 por ciento del agua bombeada que no llega a los usuarios, una proporción muy por encima del promedio nacional, que ronda el 30 por ciento según registros oficiales del sector hídrico.
La falta de control se agrava por el robo de agua, puesto que, en la entidad, menos del 50 por ciento de las tomas urbanas cuenta con medición efectiva, lo que dificulta detectar conexiones irregulares y cuantificar pérdidas reales. Esta ausencia de sanciones tangibles y de vigilancia técnica convierte al desvío ilegal del recurso en un problema estructural que erosiona aún más la eficiencia del sistema.
En Tuxtla Gutiérrez se bombean entre mil 250 y mil 600 litros por segundo, pero se calcula que entre 15 y 20 millones de metros cúbicos se pierden cada año por fugas y deficiencias. Con una población urbana que crece a un ritmo cercano al dos por ciento anual en la región, especialistas advirtieron que, sin decisiones técnicas de fondo, el problema del agua recaerá en la incapacidad de conservarlo.




















































