El mal clima elevó los costos del sector y los comerciantes enfrentan un abasto limitado
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El descenso sostenido de las temperaturas no solo modificó la rutina diaria en Chiapas, también golpeó de forma directa a la actividad pesquera y a los mercados populares de Tuxtla Gutiérrez. La escasez de pescado fresco comenzó a sentirse en los mostradores, donde la oferta disminuyó mientras los costos para mantener el abasto aumentaron, lo que motivó a comerciantes a operar en un margen cada vez más reducido.
El fenómeno tiene su origen en la Costa chiapaneca, donde el mal tiempo limita las salidas al mar y obliga a los pescadores a invertir más horas, combustible y hielo para obtener una captura menor. De acuerdo con cifras oficiales, durante los meses de bajas temperaturas la producción pesquera estatal puede caer hasta un 35 por ciento, lo que afecta a la pesca ribereña, que representa más del 70 por ciento de la actividad pesquera en la entidad.
Esta reducción repercute en los mercados urbanos. En el caso de Tuxtla Gutiérrez, el consumo de pescado y mariscos aumenta hasta un 20 por ciento en temporada invernal, según registros oficiales de abasto alimentario, lo que genera una presión adicional sobre una oferta limitada. El resultado es un encarecimiento gradual del producto desde su origen hasta el punto de venta final.
En mercados tradicionales, los locatarios decidieron no trasladar por completo el aumento al consumidor, aun cuando sus ganancias se vean reducidas. Esta estrategia busca sostener el consumo local en un contexto donde, de acuerdo con datos oficiales, seis de cada 10 hogares chiapanecos ajustan su gasto en alimentos ante incrementos estacionales de precios.
Pese a la escasez, el pescado que llega a los mercados mantiene su origen regional y presas como La Angostura y Malpaso, junto con la Costa chiapaneca, aportan más del 80 por ciento del pescado que se comercializa en la capital del estado, según cifras del sector agroalimentario. Sin embargo, especialistas detallaron que, mientras persistan las bajas temperaturas y el crecimiento urbano incremente la demanda, la actividad pesquera enfrentará un escenario complejo que pone a prueba tanto a productores como a comerciantes.











































