Productores advirtieron que la diferencia de costos genera una competencia desleal
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Productores del Soconusco encendieron las alertas ante el desplome del precio del café, una caída que atribuyen a la importación masiva de café robusta. Para los cafeticultores chiapanecos, el problema es estructural, puesto que el ingreso de grano de menor calidad presiona el mercado nacional y coloca a miles de familias en una situación de vulnerabilidad económica justo en temporada de cosecha.
De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Chiapas concentró alrededor del 40 por ciento de la producción nacional de café, con más de 170 mil productores registrados, la mayoría pequeños cafeticultores. En este contexto, la entrada de 3.8 millones de sacos de café robusta en el ciclo 2024-2025, equivalente a 232 mil toneladas, representó un golpe directo a una cadena productiva que depende del café arábica como principal valor agregado.
Mientras el café robusta importado se comercializa en torno a 190 dólares por saco, el arábica mexicano puede alcanzar hasta 360 dólares, según referencias del mercado internacional utilizadas por organismos como el Consejo Mexicano del Café. Esta brecha ha provocado que el precio del kilo para el productor caiga a 45 o 48 pesos, cuando los costos de producción exigen precios cercanos a los 70 pesos para ser sostenibles.
Los cafeticultores advirtieron que el impacto va más allá del ingreso inmediato, la mezcla de café robusta con grano nacional, una práctica denunciada de forma recurrente, debilita la identidad del café mexicano y pone en riesgo su posicionamiento. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, indicaron que más del 85 por ciento del café producido en la comarca es arábica, un perfil asociado a mayor calidad y valor en mercados especializados, hoy desplazado por un producto más barato.
A esta presión económica se suma un entorno de inseguridad en zonas cafetaleras de Tapachula, donde el robo de café y las malas condiciones de las carreteras agravan la crisis, para los productores, frenar la importación de café robusta no es una medida proteccionista, sino una acción urgente para estabilizar precios, proteger la producción nacional y evitar que una de las actividades agrícolas más emblemáticas de la entidad quede atrapada entre el abandono institucional y un mercado desequilibrado.











































