Aunque existe inversión pública en infraestructura hídrica la red de medición opera de manera parcial
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Una red amplia de estaciones meteorológicas en Chiapas y Tabasco no funcionan de manera correcta, situación que ha traducido a un problema en el monitoreo del clima. En el inventario estatal se contabilizaron 383 equipos, los cuales cumplen con la función de medir lluvias, vientos y cualquier otro fenómeno natural, sin embargo, un porcentaje opera con intermitencia, lo que reduce la capacidad de prevenir cualquier riesgo en localidades con alto índice de siniestralidad.
Las fallas técnicas y el vandalismo se han convertido en los principales enemigos de esta infraestructura. De acuerdo con datos oficiales de la Comisión Nacional del Agua(Conagua), entre el 20 y el 25 por ciento de las estaciones presenta algún tipo de daño, una proporción que deja vacíos de información justo en zonas rurales donde el monitoreo resulta más necesario para prevenir inundaciones y afectaciones mayores.
El impacto de estas interrupciones va más allá de lo técnico, dado que, Conagua reconoció que solo entre el 75 y el 80 por ciento de las estaciones opera al 100 por ciento de manera continua, lo que limitó la lectura completa del territorio. En la comarca, donde la información climática es clave para la toma de decisiones, cada estación fuera de servicio redujo la capacidad de respuesta temprana ante lluvias intensas.
A pesar de estas limitaciones, la inversión pública ha sido significativa, y es que al sistema de estaciones meteorológicas se destinaron 19 millones de pesos, mientras que la inversión total en infraestructura hídrica, agua potable y saneamiento en la entidad alcanzó los 798 millones de pesos. Estos recursos buscan mitigar riesgos, pero su efectividad depende de que los equipos funcionen y se mantengan operativos.
Mientras los recursos existen y la red cubre todo el estado, la falta de resguardo y mantenimiento preventivo mantiene vulnerable el sistema de monitoreo. En una situación donde Conagua ha documentado que los fenómenos hidrometeorológicos son una de las principales causas de emergencia en el sureste, las estaciones dañadas se convierten en puntos ciegos que debilitan la prevención y trasladan el costo del riesgo a la población.











































