La falta de redes familiares, pobreza e insuficiencia de espacios de atención evidencian el deterioro el tejido social
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La situación de las personas adultas mayores en Chiapas se ha convertido en uno de los desafíos sociales más apremiantes del estado. El abandono, la omisión de cuidados y el maltrato hacia este sector de la población ya no son casos aislados, sino una problemática en aumento que genera preocupación entre autoridades, organizaciones civiles y la sociedad en general.
De acuerdo con cifras recientes, alrededor del 17 por ciento de la población chiapaneca corresponde a personas adultas mayores, lo que representa a más de 858 mil habitantes de 60 años o más, dentro de una población total de aproximadamente cinco millones 543 mil personas. Este grupo enfrenta condiciones de alta vulnerabilidad, derivadas principalmente de la pobreza, la falta de acceso a servicios básicos y la ausencia de redes de apoyo familiar.
En muchos casos, las personas mayores viven solas, dependen de apoyos gubernamentales para subsistir o incluso se encuentran en situación de calle. En la capital del estado, Tuxtla Gutiérrez, se ha documentado que más de 200 adultos mayores viven en las calles, sin respaldo familiar ni acceso adecuado a atención médica, alimentación o vivienda digna, una realidad que refleja el deterioro del tejido social.
Autoridades municipales han advertido que el problema del abandono no solo va en aumento, sino que también se manifiesta en distintas formas de maltrato y omisión de cuidados. Estas prácticas incluyen la falta de atención médica, el abandono emocional, la negligencia en la alimentación y, en algunos casos, el despojo de apoyos económicos que reciben las personas mayores.
La presidenta del DIF Tuxtla Gutiérrez, Estefanía Frías, reconoció que existen numerosos casos de adultos mayores en total abandono, muchos de ellos visitados únicamente por familiares con el objetivo de retirarles los apoyos monetarios que reciben. “Hay muchos adultos mayores totalmente en abandono, algunos nada más los visitan para quitarles sus temas de apoyo monetario. Por los reportes que nos hacen, nosotros vamos, hacemos la visita y dependemos de cómo encontremos al adulto mayor para dar el apoyo y pedir el ingreso al asilo de ancianos”, señaló.
Frías explicó que, ante la gravedad de algunos casos, el DIF interviene directamente y, cuando es necesario, trabaja de manera coordinada con la Fiscalía, especialmente cuando se detectan situaciones de maltrato o abandono extremo, sin embargo, la capacidad institucional es limitada frente a la magnitud del problema.
Actualmente, en todo el estado de Chiapas solo existen dos asilos oficiales administrados por el DIF: uno ubicado en La Trinitaria y otro en Tuxtla Gutiérrez. Ambos espacios se encuentran al 100 por ciento de su capacidad, lo que dificulta brindar atención a más personas que requieren resguardo y cuidados especializados. “Solo hay dos asilos que tiene el DIF Chiapas, que es en La Trinitaria y aquí en Tuxtla Gutiérrez”, confirmó la funcionaria.
Organizaciones civiles y expertos coinciden en que es urgente promover una cultura de respeto, corresponsabilidad familiar y comunitaria, así como ampliar los servicios institucionales para garantizar una vejez digna. El abandono de las personas adultas mayores no es solo un problema individual o familiar, sino un reflejo de una deuda social que exige acciones inmediatas y sostenidas.





































