Sin políticas públicas ni presupuesto educativo, la enseñanza del dialecto sobrevive solo por esfuerzos comunitarios
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La exigencia del Consejo Supremo Maya Mam del Soconusco de incorporar su lengua como asignatura obligatoria en el sistema educativo es sinónimo de una alerta sobre un proceso de desaparición. Aunque el Mam sigue presente en comunidades de la región, su exclusión de las aulas ha debilitado su transmisión cotidiana, esto hace difícil la supervivencia del idioma sin respaldo institucional.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indicaron que en Chiapas existen más de 1.2 millones de personas hablantes de lengua indígena, lo que convierte al estado en el segundo a nivel nacional; sin embargo, solo una fracción mínima recibe educación formal en su lengua materna. En el caso del Mam, el propio Consejo documentó10 mil 782 hablantes en el Soconusco, una cifra que, lejos de garantizar su permanencia, mostró el riesgo de una reducción acelerada si no se integra al sistema educativo.
En ese sentido, algunas cifras educativas explicaron que más del 60 por ciento de niñas y niños indígenas reciben enseñanza en español, lo que limita el uso del Mam al ámbito familiar y comunitario. Esta ausencia institucional convierte al idioma en una herencia vulnerable, desconectada de la formación académica y del desarrollo profesional de las nuevas generaciones.
A nivel nacional, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ha advertido que al menos el 40 por ciento de las lenguas indígenas en México se encuentra en riesgo de desaparecer, en especial aquellas que no cuentan con programas educativos formales ni materiales didácticos oficiales. Por ese lado, el Mam experimenta la falta de docentes certificados y la inexistencia de presupuesto público que garantice su enseñanza sostenida en las escuelas.
Para el Consejo Supremo Maya Mam, el reconocimiento del idioma como asignatura obligatoria no busca folclorizar la cultura, sino mantenerla viva. Incorporarla a la plataforma educativa oficial permitiría formar docentes, asignar recursos y devolverle al Mam un espacio legítimo en la vida pública, esto evitaría que una lengua con más de cinco siglos de historia quede reducida a un esfuerzo de resistencia comunitaria.











































