Con este sencillo, la banda explora atmósferas más intensas y redefine su lenguaje musical sin perder identidad
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
El arranque de 2026 colocó a The Shelter frente a la decisión de continuar con la exploración del discurso que habían construido, con la intención de encontrar una forma distinta de decir lo que aún no habían puesto en palabras. “MVCR” nace de ese momento de introspección, cuando la banda entendió que el siguiente paso no debía ser cómodo ni predecible, sino honesto con el estado creativo que atravesaban.
La canción comenzó a tomar forma desde una inquietud compartida, alimentada por la necesidad de romper dinámicas internas y permitir que nuevas texturas dialogaran con su identidad. Más que responder a una influencia específica, “MVCR” fue concebida como un espacio de libertad, donde el pulso electrónico y la intensidad emocional se integran de manera natural al carácter de la banda.
En ese proceso, The Shelter apostó por la construcción de atmósferas que sostuvieran una narrativa más directa y visceral. La musicalidad de “MVCR” busca generar tensión, provocar y acompañar una idea que se desarrolla de forma progresiva, al reflejar una madurez creativa que se percibe tanto en la estructura como en la intención del tema.
Lejos de representar un quiebre forzado, el sencillo funciona como un punto de inflexión consciente dentro de su trayectoria. “MVCR” conecta el recorrido previo del grupo con una etapa marcada por la exploración y la expansión sonora, lo que dejó ver a una banda que confía en su criterio y entiende el riesgo como parte esencial del crecimiento artístico. Esa visión muestra cada decisión creativa, desde el ritmo hasta el carácter introspectivo que atraviesa la canción.
The Shelter profundiza en las razones que los llevaron a crear “MVCR” y en el momento creativo que detonó su existencia. Hablan del impulso inicial, de las dudas que acompañaron el proceso y de cómo este sencillo redefine su presente sin perder coherencia con su historia.
Ustedes ya han estado varias veces en Chiapas, ¿cómo ha sido la relación de la banda con ese público? “Sí, hemos ido varias veces. La primera fue para el Tecate Location, que se canceló casi al último momento, pero como ya estábamos allí, decidimos aprovechar y hacer un show en un Mc Carthy’s con entrada libre. Esa experiencia nos permitió conectar de manera más cercana con la gente, y desde entonces hemos vuelto varias veces a Tuxtla”, añadieron.
Es interesante que una banda con dicha trayectoria conecte tan bien con el público de Tuxtla. “Totalmente inesperado. Ninguno de nosotros es de Chiapas; pero la respuesta del público fue increíble y nos motivó a regresar. Creemos que es importante abrir espacios en lugares donde pocas bandas llegan y crear vínculos auténticos”, respondieron.
Acaban de lanzar “MVCR”, que es un remix de “Mi voz como relámpago”. ¿Cómo surgió esta nueva versión y qué los motivó a transformarla? “Sí, ‘MVCR’ es una versión completamente nueva de ‘Mi voz como relámpago’. La producción estuvo a cargo de Mike Theis, un compositor y productor francés con gran trayectoria en el underground electrónico y post punk europeo. Transformó la canción hasta hacerla irreconocible con respecto a la original, por eso decidimos usar solo las iniciales. No se trata de un remix convencional; es una reinterpretación total que nos permitió explorar otro lado de nuestra música y experimentar con elementos electrónicos de manera más profunda”, explicaron.
Entonces, más que un remix, “MVCR” es casi una canción nueva dentro de su discografía. “Exacto. Para nosotros representa el cierre de una etapa, la del EP ‘Tercero’, y al mismo tiempo abre la puerta a lo que viene con nuestro próximo álbum grabado en Nueva York. Fue un proceso emocionante, porque ver cómo una pieza que tú conoces y sientes tuya se transforma de esa manera y sigue conservando alma, es increíble”, afirmaron.
Hablando de esa transformación, para alguien que escuchó la canción original, ¿cómo perciben el cambio en “MVCR”? “Para empezar, la voz desaparece casi por completo, y eso fue algo que nos sorprendió y emocionó. Nos permitió enfocarnos en la construcción sonora, en las capas y texturas, en el ritmo y la energía. Para nosotros, como banda, fue un aprendizaje, el acercarnos a la electrónica desde la perspectiva de gente que realmente domina ese género y que nos guía sin que perdamos nuestra esencia”, aseguraron.
Es un paso arriesgado, porque es diferente a lo que han hecho antes. “Sí, y nos encantó. Nos gusta experimentar, y ya habíamos trabajado con otros remixes antes de este EP, con tres productores franceses. Cada uno aportó algo distinto, y eso nos ha ayudado a abrirnos a géneros que no son nuestros, a aprender y a desafiar nuestros límites. Es un ejercicio creativo que nos ha fortalecido como banda”, puntualizaron.
Y ahora con el nuevo disco, ¿siguen explorando esa fusión o van en otra dirección? “Con el disco que grabamos en Nueva York nos alejamos un poco de la electrónica. Hay tintes, claro, pero regresamos a un rock más crudo, más garage, más auténtico. Lo grabamos en un sótano debajo de un bar de country en Manhattan, un lugar que aporta toda la esencia de Nueva York, su suciedad, su historia musical, esa vibra cruda que queríamos capturar”, detallaron.
¿Creen que el espacio influye directamente en la música que producen? “Totalmente, sin duda. Cada lugar tiene una vibra distinta que se siente en la música. No solo hablamos del sonido técnico, de la acústica o del equipo, sino de toda la atmósfera que te rodea, de la historia del lugar, de lo que respira. Nueva York, por ejemplo, tiene un estilo muy claro y muy característico. No es solo la música que ha surgido ahí, sino la estética de la ciudad en general, su ritmo, su caos, su suciedad, su energía nocturna, todo eso se impregna en lo que tocas y en cómo lo tocas”, enfatizaron.
Entonces, para ustedes, la ciudad no es solo un escenario, sino un motor creativo. “Exactamente. Estar en Nueva York era inevitable para capturar esa esencia cruda que queríamos en este disco. Desde el sótano del bar de country donde grabamos, sentíamos la presencia de décadas de música. Todo ese espíritu crudo, sucio y casi primitivo del punk neoyorquino late en cada pared, en cada rincón. Incluso el olor del lugar, que podría parecer anecdótico, te transporta”, agregaron.
¿Ese entorno influyó también en su interpretación y en cómo se conectaron con las canciones? “Sí, estar en ese sótano, con calor extremo y necesidad de aire acondicionado, nos obligaba a concentrarnos como nunca. Cada toma se sentía urgente, porque sabías que el lugar mismo estaba impregnando su energía en la música. Era un espacio que demandaba autenticidad, que te confrontaba con tus propias emociones y te obligaba a ser más directo, más visceral. Sentir ese calor, esa cercanía, era parte del proceso creativo”, expresaron.
Eso es genial, porque es una aventura totalmente diferente. Este nuevo álbum va a englobar vivencias y experiencias para ustedes. “Sí, totalmente. Cada canción, cada arreglo, cada momento que grabamos es una especie de cápsula de lo que vivimos durante esos días. Es un álbum que captura emociones, tensiones, momentos de alegría y de agotamiento, todo mezclado en un solo espacio temporal. Lo que más nos va a quedar de este disco no es solo la música, sino todo el contexto, la manera en que nos relacionamos entre nosotros, la interacción con el espacio donde trabajamos, y cómo todo eso influyó en cada nota”, señalaron.
¿Qué es lo que más les recuerda este álbum, una vez que lo terminen y qué es lo que más se van a llevar de él? “Creemos que el calor del sótano. El calor terrible que hacía, al punto de que necesitábamos tener el aire acondicionado prendido todo el tiempo, aunque estuviéramos grabando voces o cualquier otro instrumento. Era imposible no sentirlo; era algo físico, que te obligaba a concentrarte, a estar presente, a entregarte por completo. Ese calor casi nos ahogaba, pero de alguna manera se convirtió en parte de la intensidad de la grabación”, subrayaron.
También tuvieron una presentación el 16 de enero en el House of Vans, ¿cómo les fue? “Pues la verdad, muy bien. Salió de la nada, se anunció dos días antes, y pensamos: ‘A ver si va alguien’. Pero la respuesta fue increíble. Es un venue genial, y más aun considerando lo complicado que es encontrar espacios adecuados en la Ciudad de México. Es una ciudad enorme, pero los lugares donde se puede tocar y llegar a un público real son pocos”, recordaron.
Hablando de experiencias en vivo, escuchaba la canción Mi voz como relámpago, y hay una frase que dice: “Mi voz como relámpago, como manta fría, te envuelve la piel.” ¿Cómo han trabajado para envolver al público con su voz y sonido en los shows? “Lo que nos gusta es envolver al público como si fuera una manta, un poco más tibia, no con el frío que describe la canción, que habla más de coraje y desprecio. Para quienes escuchan y se sienten identificados, queremos que sea una experiencia que los arrope, que los conecte con nuestra energía. Por eso nos esforzamos tanto en mantener cercanía con nuestros fans. Tenemos un grupo de Telegram donde estamos en contacto constante, hacemos convivencias, tocamos acústico con algunos de ellos. Esa conexión nos define”, indicaron.
¿Qué parte de The Shelter quedó atrás con este disco y qué renace a partir de este trabajo? “Lo que quedó atrás es el miedo. El miedo a expresar lo que queremos, a tocar ciertos temas, a ser claros, a la recepción externa. También quedó la autocensura, esa voz interna que decía ‘¿y si no funciona?’. Ahora apreciamos mucho más la creación de comunidad, la libertad de hacer lo que amamos y compartirlo con quienes nos escuchan. Eso es lo que realmente renace, la confianza, autenticidad y conexión verdadera”, concluyeron.












































