Ríos y escurrimientos transportan toneladas de residuos, mientras la limpieza y el manejo de basura resultan insuficientes
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
Al considerar la acumulación de residuos plásticos en playas, manglares y estuarios del litoral chiapaneco, se ha observado que estos desechos afectan tanto a la biodiversidad como a las actividades humanas, con botellas, bolsas y micropolímeros fragmentados que permanecen décadas en el ecosistema. Estudios recientes indicaron que la Costa de Chiapas recibió un promedio de 123 partículas de microplásticos por kilo de arena, con espumas de polietileno lo que representó 42 por ciento del total y fragmentos 35.3 por ciento, mientras que 18 por ciento corresponde a botellas PET y otros plásticos de un solo uso.
Cuando se analiza el flujo de residuos desde zonas urbanas y rurales hacia la Costa, se identificó que ríos y escurrimientos concentraron hasta 65 toneladas de basura anual durante la temporada de lluvias, con un aumento del 12 por ciento en comparación con la media de los últimos cinco años. Esta dinámica incrementa la exposición de especies marinas a elementos plásticos que afectan su alimentación, reproducción y hábitat, esto afecta la pesca local y el turismo.
Si se examinan los impactos económicos, se estima que la limpieza de playas implica un gasto anual de 5.4 millones de pesos en la entidad, mientras que el abandono de plásticos en el litoral contribuye a una pérdida potencial de ingresos por turismo de ocho por ciento, lo que causa daño a cooperativas y prestadores de servicios costeros. La falta de infraestructura para el manejo de residuos sólidos y la continua utilización de plásticos de un solo uso intensificaron este panorama.
Al considerar los efectos en salud pública, se calculó que el 27 por ciento de la población costera está en riesgo de exposición a contaminantes derivados de plásticos, incluyendo metales pesados y aditivos químicos que migran a los alimentos a través de peces y mariscos. Investigadores de la Universidad Autónoma de Chiapas, destacaron que la fragmentación de microplásticos genera partículas que el tratamiento convencional de agua no las retiene, dando lugar a la exposición de comunidades humanas y ecosistemas.
Cuando se revisó la gestión de residuos, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales indicó que apenas 42 por ciento de los plásticos generados en municipios costeros se recolecta, mientras que solo 15 por ciento se recicla con efectividad. Este escenario evidenció que la presión sobre el litoral chiapaneco sigue creciendo y que el sector privado es clave para detener la marea que amenaza a las playas.











































