Aunque existen ingresos formales y programas sociales, la dispersión del dinero hacia empresas con sede en otras ciudades limita el desarrollo
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Aunque el salario de la burocracia mantiene un flujo constante de ingresos en Tuxtla Gutiérrez, la mayor parte de ese dinero abandona la ciudad en cuestión de días, esto debilita el comercio local y reduce la capacidad de crecimiento económico. Cuando el 76 por ciento del ingreso se destina a pagos facturados en otras entidades, el efecto inmediato es la pérdida de dinamismo en negocios locales, que enfrentan ventas limitadas pese a la existencia de empleo formal.
Debido a que el consumo se dirige hacia corporativos financieros y comerciales ubicados fuera de Chiapas, la ciudad pierde capacidad para multiplicar su propio circulante, lo que frena la generación de nuevas inversiones. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indicaron que el comercio representa el 19.6 por ciento del Producto Interno Bruto estatal, por lo que su debilitamiento impacta en el crecimiento regional.
Mientras las remesas han alcanzado cuatro mil 159.5 millones de dólares en la comarca, de acuerdo con el Banco de México, estos recursos han funcionado como un soporte que compensa la salida de capital institucional. Aunque ese ingreso externo fortalece el consumo familiar, su impacto estructural es limitado si no se canaliza hacia actividades productivas locales. Cuando el dinero se destina al consumo inmediato y al pago de servicios externos, el beneficio económico se diluye sin consolidar crecimiento sostenido.
Si bien el aumento salarial ha permitido mantener cierto nivel de consumo, el contexto inflacionario reduce su impacto real en la economía cotidiana. El Inegi reportó que la inflación anual se ubicó alrededor del cuatro por ciento, lo que disminuyó el poder adquisitivo y obligó a las familias a priorizar pagos obligatorios sobre el consumo discrecional.
Aunque la comarca mantiene una actividad económica constante, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social reportó que el 67.4 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza, lo que limitó la capacidad de consumo interno. Cuando el dinero no circula dentro del territorio y la base de consumidores enfrenta restricciones, el crecimiento económico se vuelve frágil y dependiente de factores externos. Bajo este escenario, fortalecer el consumo local y atraer inversión productiva se vuelve una prioridad para evitar que Tuxtla Gutiérrez continúe mantenga economías ajenas mientras debilita la propia.











































